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viernes, 3 de julio de 2009

Nostalgias

viernes, 3 de julio de 2009 14
Cómo me gustaba el Capitán Escarlata...

domingo, 23 de noviembre de 2008

Los Aventureros

domingo, 23 de noviembre de 2008 25

Desde 1975 hasta 1979 Paul Michael Glaser y David Soul protagonizaron "Starsky & Hutch" o también conocida en los países hispanoamericanos cómo "Los Aventureros".

La típica dupla de el rubio y el morocho garantizó el éxito, junto a la adorada por miles de fanáticos de los fierros la Coupe Torino roja con su interminable franja blanca.


Bernie Hamilton interpretaba al Capitán Harold Dobey (un morocho que de tanto en tanto les ponía los pies sobre la tierra a los dos policías).



David Soul devino en cantante y visitó Argentina, seguido por cientos de fanáticas que adoraban su personaje más que su voz.


La moda de los "Cardigans" impuesta por Starsky también fué furor por estos lares y las completas amas de casa de aquella época los tejían en las máquinas Knitax, mi tía Graciela era una experta en hacer puloveres con rombos, todos teníamos uno. :(


Recordar la serie me llena de nostalgia, ¿alguien sabe si la están dando en algún canal de cable?


domingo, 5 de octubre de 2008

Siga, siga, siga el baile

domingo, 5 de octubre de 2008 29


Cuando veo estas fotos de mi vieja, entiendo a quién salí jodona, hincha y gustosa por bailar (aunque hacerlo en público me da pudor).

A medida que pasan los años, se van perdiendo muchas cosas, la deshinibición, la inocencia, la frescura, y se van adquiriendo esos "malos hábitos" que nos llevan a pensar y analizar que vamos a hacer o a decir ante determinada circunstancia. Vamos adquiriendo el temor al ridículo, al que dirán, y tomamos las buenas costumbres impuestas.

En fin, en recuerdo a aquella frescura de Martita y mía, les dejo
estas fotos.
Bueno, aunque lo intento, no las puedo acomodar mejor! Las veo de una forma y se publican de otra. :(

lunes, 22 de septiembre de 2008

Nancy

lunes, 22 de septiembre de 2008 16
Es mi prima, nos llevamos un año, compartimos toda la infancia juntas. Fuimos compinches de travesuras, desde escondernos en la caja del camión volcador del abuelo Toto y dejar que todos nos buscaran desesperados, tirarnos de la terraza al jardín de adelante para escaparnos a la hora de la siesta a jugar en la vereda, hasta compartir los cigarrillos que conseguíamos a escondidas para poder fumar cuando rondábamos los quince. Ella con sus asquerosos "parichu", como llamaba a sus Parissienes y yo con mis "lucky", luckysea mientras sea rubio...

Cuando nos mudamos de Olivos nuestros caminos se separaron, la distancia, los noviecitos, los nuevos amigos, nos llevaron por rumbos distintos.

Me casé, tuve a mi hija, me separé...
Te casaste, te separaste...

Cada una por su lado siguió buscando el amor, a su manera. Me enteraba de vos por los abuelos, llamabas de vez en cuando, por ellos también te ibas enterando de mí.
Nos volvímos a ver después de tantos años en el 2006, en el velorio de la abuela Blanca. Siempre fué característico de nuestra familia juntarnos en los velorios, en las fiestas y los buenos momentos cada uno elije su compañía.

Ahí, cajón y muerto de por medio, me contaste que querías tener un hijo. La muerte y la esperanza de vida se daban la mano, te desee lo mejor, y nos fuímos como llegamos, cada una por su lado y sin intercambiar celulares o mail.

Hoy me entero que fuíste mamá, que cumpliste tu sueño de la mano de tus 40 que cumplís en unos días.

Y te felicito prima, y me alegro, porque seguimos las dos "con el pucho de la vida entre los labios" (vos me entendés, nuestra contraseña para ir a la matiné) y fundamentalmente porque nunca más vas a volver a estar sola: los hombres pasan, los hijos quedan!

martes, 16 de septiembre de 2008

Entre tangos y arrabales

martes, 16 de septiembre de 2008 23
El tango arrabalero es el que escuchaba mi viejo, crecí escuchando a Julio Sosa, Angel Vargas y no gustándome Gardel. Recuerdo escuchar Radio Rivadavia, el programa de Héctor Larrea (Rapidisimo) y las veladas de boxeo desde el Luna Park. Todo esto mientras ayudaba obligatoria y necesariamente en el taller dónde se hacían jaulitas para pájaros de manera artesanal, maderita por maderita, agujerito por agujerito, pasando los alambres. A medida que crecíamos las tareas iban variando hasta llegar a la más complicada y peligrosa: usar la soldadora, el estaño y el ácido. Renegaba mucho de hacer ese trabajo y escuchar siempre la radio con esas cosas "aburridas" para mis ocho años, pero así aprendí algo de tango, algo de fútbol y algo de boxeo.
Cada vez que se escuchaba este tango, "Martita" (mi vieja), indefectiblemente empezaba con el murmullo y el rezongo.
No Hables Mal de Las Mujeres (Tango)

No hables mal de las mujeres, que hasta tiembla Dios que escucha,
porque él sabe que tú caes en fatal murmuración;
no hables mal de las mujeres que sin ellas en la lucha
de la vida flaquearía sin cesar el corazón;
no hables mal de las mujeres que retemplan nuestros pechos
con caricias y ternuras y con magia celestial
y la vida nos adornan cual finísimos helechos;
no hables mal de las mujeres que no saben hacer mal.

No hables mal de las mujeres que su savia nos brindaron
y nos dieron de sus ansias lo más puro y lo sin par,
y por darnos la vida con la muerte se enfrentaron,
con la muerte que a sus almas ni siquiera hizo temblar.
No hables mal de las mujeres aunque el odio te taladre,
aunque rabies de despecho y te muerdas de rencor,
que una de ellas te dio vida y una de ellas fue tu madre
y una de ellas te hizo un hombre con trabajo y con amor.

Ellas aman porque saben que en amar está la vida,
ellas aman porque cumplen su misión de humanidad,
porque sueñan, porque sienten su alma noble enternecida;
pero sueñan, sienten y aman con suprema idealdad.
Son confiadas, pero el hombre las arranca de su plinto,
y en lugar de ser su guía, su guardián y su instructor,
les promete el sol eterno de un amor que nace extinto
porque es sólo simulacro de galán conquistador.

Música: Alberto Margal
Letra: Antonio Nápoli

jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuentos en verso para chicos perversos...

jueves, 4 de septiembre de 2008 19

La Cenicienta

<<¡Si ya nos la sabemos dememoria!>>,
diréis. Y, sin embargo, de
esta historia tenéis una versión
falsificada, rosada, tonta, cursi,
azucarada, que alguien con la mollera
un poco rancia consideró mejor para la
infancia…

El lío se organiza en el momento en que
las Hermanastras de este cuento se
marchan a Palacio y la pequeña se
queda en la bodega a partir leña.
Allí entre ratones llora y gruta,
golpea la pared, se desgañita:
<<¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!
¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!>>.
Y así hasta que por fin asoma el Hada
por el encierro en el que está su ahijada.
<<¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
¿Por qué gritas así?
¿Tan mala vida te dan esas lechuzas?>>.
<<¡Frita estoy porque ellas van al baile y yo no voy!>>.
La chica patalea furibunda:
<<¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
zapatos de charol, sortija, broche,
pendientes de coral, pantys de seda
y aromas de Paris para que pueda
enamorar al Príncipe en seguida
con mi belleza fina y distinguida!>>.
Y dicho y hecho, al
punto Cenicienta, en menos de tiempo
del que aquí se cuenta, se personó en
Palacio, en plena disco, dejando a sus
rivales hechas cisco.

Con Cecy bailó el Príncipe rocks miles
tomándola en sus brazos varoniles y ella
se le abrazó con tal vigor que allí perdió
su Alteza su valor, y mientras la miró no
fue posible que le dijera cosa inteligible.
Al dar las doce Ceny pensó: Nena, cómo no corras, la hemos hecho buena,
y el Príncipe gritó:
<<¡No me abandones!>>, mientras se le agarraba
a los riñones, y ella tirando y él hecho
un pelmazo hasta que el traje se hizo
mil pedazos. La pobre se escapó medio
en camisa, pero perdió un zapato con la
prisa. El Príncipe, embobado, lo tomó y
ante la Corte entera declaró:
<<¡La dueña del pie que entre en el zapato
será mi dulce esposa, o yo me mato!>>.
Después, como era un poco
despistado, dejó en una bandeja el
chanclo amado. Una Hermanastra dijo:
<<¡Esta es la mía!>>, y, en vista de
que nadie la veía, pescó el zapato, lo
tiró al retrete y lo escamoteó en un
periquete. En su lugar,
disimuladamente, dejó su zapatilla
maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
por la ciudad con toda ligereza en busca
de la dueña de la prenda. De casa en
casa fue, de tienda en tienda, e hicieron
cola muchas damiselas sin resultado.
Aquella vil chinela. Incómoda, pestífera
y chotuna, no le sentaba bien a dama
alguna. Así hasta que fue el turno de la
casa de Cenicienta…
<<¡Pasa, Alteza, pasa!>>, dijeron las perversas
Hermanastras y, tras guiñar un ojo a la
Madrastra, se puso la de más cara de
cerdo su propia zapatilla en el pie
izquierdo. El Príncipe dio un grito,
horrorizado, pero ella gritó más:
<<¡Ha entrado! ¡Ha entrado! ¡Seré tu dulce esposa!>>.
<<¡Un cuerno frito!>>.
<<¡Has dado tu palabra, Principito, precioso mío!>>.
<<¿Si? –rugió su Alteza. – ¡Ordeno que le corten la cabeza!>>.
Se la cortaron de un único
tajo y el Príncipe se dijo: Buen trabajo, así no está tan fea.
De inmediato gritó la otra Hermanastra:
<<¡Mi zapato! ¡Dejad que lo pruebe!>>.
<<¡Prueba esto!>>, bramó
su Alteza Real con muy mal gesto y,
echando mano de su
real espada le descocorotó de una
estocada; cayó la cabezota en la
moqueta, dio un par de botes y se
quedó quieta…
En la cocina Cenicienta estaba
quitándoles las vainas a unas habas
cuando escuchó los botes –pam, pam,
pam– del coco de su hermana en el
zaguán, así que se asomó desde la
puerta y preguntó: <<¿Tan pronto y ya despierta?>>.
El Príncipe dio un salto:
<<¡Otro melón!>>, y a Ceny le dio un
vuelco el corazón.
<<¡Caray! –pensó– ¡Qué bárbara su alteza!
Con ese yo no me juego la cabeza…
¡Pero si esta completamente loco!>>.
Y cuando gritó el Príncipe:
<<¡Ese coco! ¡Cortádselo ahora mismo!>>,
en la cocina brilló la vara del Hada Madrina.
<<¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
que tus deseos corren de mi cuenta!>>.
<<¡Hada Madrina –suplicó la ahijada–,
no quiero ya ni príncipes ni nada
que pueda parecérseles!
Ya he sido Princesa por un día.
Ahora te pido quizás algo más difícil e infrecuente:
un compañero honrado y buena gente.
¿Podrás encontrar uno para mí,
Madrina amada? Yo lo quiero así…>>
Y en menos tiempo del que aquí se
cuenta se descubrió de pronto
Cenicienta a salvo de su Príncipe y
casada con un señor que hacia
mermelada. Y, como fueron ambos
felices, nos dieron con el tarro en las narices.

Roald Dahl

lunes, 28 de julio de 2008

Caras y caruchas...

lunes, 28 de julio de 2008 16
Olivos, 1972



Mar del Plata, 2002




Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!!!!!!

domingo, 27 de julio de 2008

Canción de cuna

domingo, 27 de julio de 2008 10



DON DOLON DOLON
María Elena Walsh


Duermo en el aljibe con mi

camisón apolillado don dolon dolon

duermo en el aljibe con mi camisón

no son las polillas

son 10000 estrellas que se asoman

don dolon dolon

por entre los pliegues de mi camisón

cuando sale el sol

tengo que meterme en el aljibe

don dolon dolon

duermo en el aljibe con mi camisón

cuando yo aparezco

todos duermen y la araña teje

don dolon dolon

salgo del aljibe con mi camisón

a ver si adivinan

a ver si adivinan

quien es esta que esta

don dolon dolon

en elaljibe con su camisón?

martes, 22 de julio de 2008

Primer grado

martes, 22 de julio de 2008 30

Primer grado, primer día. Ya no hacía berrinches ni me arrancaba botones cómo en el jardín. Pero seguía siendo la misma personita inquieta con hormigas en el traste que vivía aburrida (tal vez hoy dirían hiperactiva).
Colegio privado, bilingüe, uniforme, doble jornada (un adelanto para la época) y en La Lucila. Todo un esfuerzo, debo reconocerlo, para mis viejos pagar eso.
Pero en ese primer año, aparte de la cuota, debieron pagar unos extras...

Tenía un compañerito llamado Fabián, al que habían tomado de punto y vivían molestándolo (obviamente yo también), pero el chiquito me había tomado de punto a mí y era la única gila que ligaba sus respuestas o sus empujones o las piñas en el brazo. Hasta que un día el monstruo (o sea yo) despertó...
Era el mediodía, la hora de salida, formabamos fila, y en medio del bullicio Fabián me empuja, enfurecida lo agarré del brazo y él intento salir corriendo hacia la puerta, tenía el blazer puesto, ninguno de los dos aflojaba, hasta que me quedé con la manga del blazer en la mano...
Tremendo despelote, en la puerta estaba la mamá esperando. Reto, a la Dirección a esperar que me vayan a buscar y costo del arreglo a cargo del bolsillo de mi viejo.

Después de aquel episodio, remontar mi imágen fue casi imposible durante el transcurso del año. Entonces me pasaba buena parte de los recreos sola y aburrida. Y en uno de ellos en vez del monstruo despertó la artista.
Con un pedacito de brea suelta que marcaba las uniones del patio de gimnasia hice un hermoso dibujo (mamarracho para los no entendidos) en una pared irresistiblemente blanqueada el fin de semana anterior...
Otra vez, reto, a la Dirección, esperar que me vayan a buscar y la Directora exhibiéndole a Martita "el mural" que había pintado la nena. Y nuevamente, costo de la pintura a cargo del bolsillo de mi viejo.

Moraleja: despierten a la artista y no al monstruo! :P

miércoles, 16 de julio de 2008

Isidora

miércoles, 16 de julio de 2008 20


Oriunda de Pergamino, de apellido Mansilla, tuvo tres hijos Blanca (mi abuela), Mecha y Juan.

Los tres de padres distintos (liberal la bisabuelita o ligera de cascos? :) ). Los tres llevaron su apellido, encontró la paz a su vida sentimental cuando conoció a Don José (cuidador de caballos y suplente de algún jockey cuando lo dejaban). La acompañó hasta su final, casi 100 años.

No estando bien de salud, mi abuela Blanca la trajo a vivir a Olivos con ella. Fué complicado, no se adaptó a estar sin las gallinas y los chanchos, sentada sin hacer nada.

Falleció cuando faltaban dos meses para que naciera Romi, sino hubiera sido tatarabuela, y podríamos tener la foto con las cinco generaciones de mujeres.

Me encantaba su pelo largo y blanco, al que con suma paciencia ella peinaba todos los días y se hacía una trenza y luego un rodete.

Cuándo voy a la peluquería y veo a las señoras mayores que tienen el pelo cortito y se lo arman todas iguales (porque????), yo pienso: voy a ser una vieja chota pero voy a seguir teniendo el pelo largo y me acuerdo de la "abuela Isidora"...

domingo, 6 de julio de 2008

La Televisión que alguna vez miramos...

domingo, 6 de julio de 2008 18
Cuándo era chica no había televisión color, ni cable, ni control remoto.
Cuándo era chica para prender la tele había que cumplir con una serie de requisitos:
- Tener los deberes terminados
- Haberse portado bien
- Pedir permiso para prenderla!
Cuándo era chica miraba esto:

La televisión Infantil de los ´70



Cuántas de estas cosas generacionales comparto con los que me leen?
Seguramente muchas.

domingo, 29 de junio de 2008

Niní Marshall - Catita

domingo, 29 de junio de 2008 12
Una chica de barrio

"¿Sabe ande asistimo anoche? A un concierto -cuenta Catita o mejor dicho la señorita Catalina Pizzafrola-. Salió un melenudo y se puso a aporrear el piano, que yo pensaba: 'Dale nomá... ¡Cómo sevé que el piano no es tuyo! Si te agarra Jacobo Fisher...' Porque el piano tenía el monograma del dueño: Jacobo Fisher".

Cartel de Catita, Cándida y Loli, personajes de Niní Marshall, compartiendo cartel con Juan Carlos Thorry.
Cuentan sus memorias, aparecidas en 1985, que la fuente de inspiración para la composición de Catita fueron las chicas que se juntaban en la puerta de la radio a la espera de Juan Carlos Thorry, por entonces su compañero en ese medio. "Eran muchachas chismosas, encantadoras y meteretas. Decían 'voy de Fulana', vestían de mal gusto y en forma extravagante", con estola de zorro y sombrero. El nacimiento de Catita fue algo casual y anecdótico, resultó de una broma más a su compañero de trabajo. Una vez, Niní se presentó delante de Juan Carlos Thorry y le dijo: "¿No me daría un utógrafo, diga? Yo que tanto lo amiro. ¡Ande ...sea bueno, déale!" . Y es que Catita deja su ignorancia de manifiesto cuando pregunta: "¿lo qué?" y tiene actitud de 'sabelotodo'. Sin embargo, es una mujer solidaria, "no es mala" dijo Niní, "es criticona, y al criticar dice maldades"
Para elaborar a Catita recurrió a las fuentes, por eso se paseaba en colectivo, iba de compras a los mercados especialmente para encontrarse a una de esas chicas, que luego las seguía incluso hasta la casa.
Niní definió a su personaje como "la expresión cabal del quiero y no puedo". Pero aquí no todo el mundo está de acuerdo con la definición que dio Niní de su creación. Para el escritor y filósofo Abel Posadas "el quiero y no puedo" se contradice, "en realidad es quiero, puedo, hago lo que se me antoja y no le tengo miedo al ridículo".
Emilio Córdoba, dueño de la tienda "La piedad" le propuso auspiciar, en la radio, algún personaje nuevo. Ella y Thorry le presentaron a Catita. Al escucharla, Córdoba se divirtió mucho, pero se negó a dar el auspicio. "Si nosotros promocionamos a Catita, pierdo a mis clientes. ¡Son todas iguales a ella!". Finalmente su debut radial fue el 21 de mayo de 1937.


Catita es una dama - Niní Marshall - 1956

viernes, 13 de junio de 2008

Sobre Padres y Progenitores

viernes, 13 de junio de 2008 18
El domingo se celebra, conmemora, festeja o como quieran llamarlo "El día del Padre". Cuándo uno crece va cambiando la perspectiva con respecto a algunas cosas, lo que al principio era el día de exhibir esas manualidades o regalitos que nos hacían hacer en la escuela, después mutó al día para reunirse y ver a la familia y por último terminó siendo un domingo como cualquier otro pero con fuertes tendencias "mercantilistas".

Por eso al respecto, tengo las siguientes consideraciones:

No se es Padre por el solo hecho de:

¤ Procrear un hijo

¤ Dar el apellido

¤ Pasar una cuota alimentaria

Padre es el que:

¤ Te da un reto pero te aconseja

¤ Te da un sopapo pero no una paliza

¤ Te marca los errores sin humillarte

¤ Se alegra con tus aciertos

¤ Sufre con tus equivocaciones

¤ Sigue sintiendo que sos un chico aunque ya pases los cuarenta

¤ Logra pasar la dura prueba que es lograr conservar nuestra admiración y respeto con el paso de los años

¤ Siente que sos su continuación en la vida, aunque no te haya procreado

Por esto y algunas cosas más que no vienen al caso, vaya mi mayor saludo para los que tienen los cojones bien puestos para poder ser PADRES y no simples progenitores.
Para quienes ya no lo tienen, va mi deseo que tengan el mejor recuerdo todo el año, no sólo un domingo.
Para los que aún no lo son, siempre recuerden: procrear es un acto sexual, ser padre es un acto de amor.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Mi primer auto

miércoles, 26 de marzo de 2008 18

Adoraba ese triciclo, no recuerdo quién me lo regaló, supongo que mis abuelos, andar en triciclo era como una terapia.
Ya de chiquita se empezaban a evidenciar en mí características que marcarían mi vida: sí, a esa tierna edad ya hablaba sola!
Ni siquiera usaba excusas del tipo "tengo un amigo invisible", "hablo con mi angelito de la guarda", no, cuándo me preguntaban ¿con quién hablas?, mi respuesta era muy sincera: con nadie!
En mi mundito, que era inmenso, el patio y el pasillo eran enormes metros en los cuáles transitar, el recorrido era siempre el mismo: vuelta completa al patio y derecho por el pasillo hasta el portoncito de la vereda, volvía por el pasillo y otra vuelta completa al patio.
Era uno de los pocos momentos en que no me aburría, canturreaba en mi media lengua alguna canción que supongo me habría enseñado mi mamá Martita.
Pero, siempre hay un pero, tenía otra mala costumbre adquirida de mi progenitor: decir malas palabras :P, esas me salían claritas y entendibles!
El problema era cuándo venían mi abuela Carmen y mi tía Graciela (madre y hermana de Oscarcito o sea papá). Ellas se horrorizaban y decían que chica mal educada y le recriminaban a Martita que fuera tan bocasucia de chiquita.
Solamente sabía cuatro malas palabras pero eran suficientes para molestarlas cada vez que venían a casa, me subía al triciclo y gritaba en voz muy fuerte, en secuencia repetida hasta el cansancio: pito, culo, concha, teta!
Oh my god!!!!
Lamentablemente solían usar hermosos y carísimos tapados de piel, sacones largos, que lucían orgullosas, a lo cuál a mi "rosario" le agregaba: llegaron los osos, llegaron los osos!!!
Y al que me acuse de mala de chiquita, piensen que ya era muy sincera y políticamente incorrecta! :)

lunes, 17 de marzo de 2008

El Jardín de Infantes

lunes, 17 de marzo de 2008 25
Siempre tuve una habilidad innata para meterme en problemas, para equivocarme, para mandarme cagadas, para elegir a las personas incorrectas, pero mi mayor virtud o don ya de tan chiquita, fué la de molestar a la gente. Solía aburrirme con frecuencia, hasta mis ocho años no tuve hermanos y crecí entre gente grande, por lo tanto se vé que necesitaba llamar la atención.
Harta de soportarme mi mamá consultó con el pediatra y le recomendó que me llevara al jardín de infantes, no había salitas de 3 ni de 2 ni jardines maternales, una sala para todos y el preescolar no era obligatorio. Tenía tan sólo 3 añitos y unos meses y esta carita angelical.
Cuenta la leyenda que el día tan esperado me dejé sacar las fotos y con esa misma sonrisa, me arranqué todos los botones del guardapolvo en un ataque de histeria (cuidado hombres, esto reflejaría prematuramente rasgos de mi personalidad). Mi madre, más terca que yo, me cosió los botones y me llevó tarde pero lo mismo.
Para mi desagrado cuando llegué nadie lloraba (será que yo era una adelantada? porque ahora no hay jardín donde los niños no lloren!) La maestra, una santa, quería que me sentara en esa gran alfombra donde reposaban con cara de chicos buenos todos los demás. Con mi mejor cara de orto, la miré y no me senté, obviamente había dejado de llorar porque no me gustaba que se rieran de mí, entonces no tuve mejor idea que hacer todo lo que la maestra hacía, ella se sentaba, yo también, ella iba hasta el armario y yo iba atrás de ella, todo esto con cara de enojada y sin emitir palabra! Puedo recordar con exactitud esa escena, era patética!
Y la letra de una canción vieja que me identifica mucho, la cantaba Marilina Ross:
Miro esa chiquita parecida a mí,
moños para volar y delantal,
tenía otra nariz y un aire familiar
de sol vasco francés y dolor sin curar.
Otra adolescente, parecida a mí,
grande en ese disfraz medio andaluz,
tenía vocación de santa o domador,
de actriz para jugar al llanto y al amor.

Mirenme a los ojos, aquí estoy abierta en dos,
quieranme como soy, así soy yo.

Vos y tu locura parecida a mí,
la foto en negativo de los dos,
busqué la del bebé, mi nombre de mamá,
ampliada y a color, quedó sin revelar...
Miro a esta persona parecida a mí,
tantas veces tratando de vivir,
me asusta la vejez, la foto del final,
el gesto de morir, que no podré mirar.

Mirenme a los ojos, aquí estoy abierta en dos,
quieranme como soy, así soy yo...

 
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