viernes, 3 de julio de 2009
Nostalgias
domingo, 23 de noviembre de 2008
Los Aventureros

Bernie Hamilton interpretaba al Capitán Harold Dobey (un morocho que de tanto en tanto les ponía los pies sobre la tierra a los dos policías).
David Soul devino en cantante y visitó Argentina, seguido por cientos de fanáticas que adoraban su personaje más que su voz.
La moda de los "Cardigans" impuesta por Starsky también fué furor por estos lares y las completas amas de casa de aquella época los tejían en las máquinas Knitax, mi tía Graciela era una experta en hacer puloveres con rombos, todos teníamos uno. :(
Recordar la serie me llena de nostalgia, ¿alguien sabe si la están dando en algún canal de cable?
domingo, 5 de octubre de 2008
Siga, siga, siga el baile


lunes, 22 de septiembre de 2008
Nancy
Es mi prima, nos llevamos un año, compartimos toda la infancia juntas. Fuimos compinches de travesuras, desde escondernos en la caja del camión volcador del abuelo Toto y dejar que todos nos buscaran desesperados, tirarnos de la terraza al jardín de adelante para escaparnos a la hora de la siesta a jugar en la vereda, hasta compartir los cigarrillos que conseguíamos a escondidas para poder fumar cuando rondábamos los quince. Ella con sus asquerosos "parichu", como llamaba a sus Parissienes y yo con mis "lucky", luckysea mientras sea rubio...
martes, 16 de septiembre de 2008
Entre tangos y arrabales
No hables mal de las mujeres, que hasta tiembla Dios que escucha,
porque él sabe que tú caes en fatal murmuración;
no hables mal de las mujeres que sin ellas en la lucha
de la vida flaquearía sin cesar el corazón;
no hables mal de las mujeres que retemplan nuestros pechos
con caricias y ternuras y con magia celestial
y la vida nos adornan cual finísimos helechos;
no hables mal de las mujeres que no saben hacer mal.
No hables mal de las mujeres que su savia nos brindaron
y nos dieron de sus ansias lo más puro y lo sin par,
y por darnos la vida con la muerte se enfrentaron,
con la muerte que a sus almas ni siquiera hizo temblar.
No hables mal de las mujeres aunque el odio te taladre,
aunque rabies de despecho y te muerdas de rencor,
que una de ellas te dio vida y una de ellas fue tu madre
y una de ellas te hizo un hombre con trabajo y con amor.
Ellas aman porque saben que en amar está la vida,
ellas aman porque cumplen su misión de humanidad,
porque sueñan, porque sienten su alma noble enternecida;
pero sueñan, sienten y aman con suprema idealdad.
Son confiadas, pero el hombre las arranca de su plinto,
y en lugar de ser su guía, su guardián y su instructor,
les promete el sol eterno de un amor que nace extinto
porque es sólo simulacro de galán conquistador.
Música: Alberto Margal
Letra: Antonio Nápoli
jueves, 4 de septiembre de 2008
Cuentos en verso para chicos perversos...
La Cenicienta
<<¡Si ya nos la sabemos dememoria!>>,
esta historia tenéis una versión
falsificada, rosada, tonta, cursi,
azucarada, que alguien con la mollera
un poco rancia consideró mejor para la
infancia…
El lío se organiza en el momento en que
las Hermanastras de este cuento se
marchan a Palacio y la pequeña se
queda en la bodega a partir leña.
<<¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
punto Cenicienta, en menos de tiempo
del que aquí se cuenta, se personó en
Palacio, en plena disco, dejando a sus
rivales hechas cisco.
Con Cecy bailó el Príncipe rocks miles
tomándola en sus brazos varoniles y ella
se le abrazó con tal vigor que allí perdió
su Alteza su valor, y mientras la miró no
fue posible que le dijera cosa inteligible.
Al dar las doce Ceny pensó: Nena, cómo no corras, la hemos hecho buena,
a los riñones, y ella tirando y él hecho
un pelmazo hasta que el traje se hizo
mil pedazos. La pobre se escapó medio
prisa. El Príncipe, embobado, lo tomó y
ante la Corte entera declaró:
despistado, dejó en una bandeja el
chanclo amado. Una Hermanastra dijo:
<<¡Esta es la mía!>>, y, en vista de
que nadie la veía, pescó el zapato, lo
tiró al retrete y lo escamoteó en un
periquete. En su lugar,
disimuladamente, dejó su zapatilla
maloliente.
En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
por la ciudad con toda ligereza en busca
de la dueña de la prenda. De casa en
casa fue, de tienda en tienda, e hicieron
cola muchas damiselas sin resultado.
Aquella vil chinela. Incómoda, pestífera
y chotuna, no le sentaba bien a dama
alguna. Así hasta que fue el turno de la
casa de Cenicienta…
Hermanastras y, tras guiñar un ojo a la
Madrastra, se puso la de más cara de
cerdo su propia zapatilla en el pie
izquierdo. El Príncipe dio un grito,
horrorizado, pero ella gritó más:
<<¡Has dado tu palabra, Principito, precioso mío!>>.
tajo y el Príncipe se dijo: Buen trabajo, así no está tan fea.
<<¡Mi zapato! ¡Dejad que lo pruebe!>>.
su Alteza Real con muy mal gesto y,
echando mano de su
real espada le descocorotó de una
estocada; cayó la cabezota en la
moqueta, dio un par de botes y se
quedó quieta…
quitándoles las vainas a unas habas
cuando escuchó los botes –pam, pam,
pam– del coco de su hermana en el
puerta y preguntó: <<¿Tan pronto y ya despierta?>>.
<<¡Otro melón!>>, y a Ceny le dio un
vuelco el corazón.
cuenta se descubrió de pronto
Cenicienta a salvo de su Príncipe y
casada con un señor que hacia
mermelada. Y, como fueron ambos
felices, nos dieron con el tarro en las narices.
Roald Dahl
lunes, 28 de julio de 2008
Caras y caruchas...
domingo, 27 de julio de 2008
Canción de cuna

María Elena Walsh

a ver si adivinan
martes, 22 de julio de 2008
Primer grado

Primer grado, primer día. Ya no hacía berrinches ni me arrancaba botones cómo en el jardín. Pero seguía siendo la misma personita inquieta con hormigas en el traste que vivía aburrida (tal vez hoy dirían hiperactiva).
Colegio privado, bilingüe, uniforme, doble jornada (un adelanto para la época) y en La Lucila. Todo un esfuerzo, debo reconocerlo, para mis viejos pagar eso.
Pero en ese primer año, aparte de la cuota, debieron pagar unos extras...
Tenía un compañerito llamado Fabián, al que habían tomado de punto y vivían molestándolo (obviamente yo también), pero el chiquito me había tomado de punto a mí y era la única gila que ligaba sus respuestas o sus empujones o las piñas en el brazo. Hasta que un día el monstruo (o sea yo) despertó...
Era el mediodía, la hora de salida, formabamos fila, y en medio del bullicio Fabián me empuja, enfurecida lo agarré del brazo y él intento salir corriendo hacia la puerta, tenía el blazer puesto, ninguno de los dos aflojaba, hasta que me quedé con la manga del blazer en la mano...
Tremendo despelote, en la puerta estaba la mamá esperando. Reto, a la Dirección a esperar que me vayan a buscar y costo del arreglo a cargo del bolsillo de mi viejo.
Después de aquel episodio, remontar mi imágen fue casi imposible durante el transcurso del año. Entonces me pasaba buena parte de los recreos sola y aburrida. Y en uno de ellos en vez del monstruo despertó la artista.
Con un pedacito de brea suelta que marcaba las uniones del patio de gimnasia hice un hermoso dibujo (mamarracho para los no entendidos) en una pared irresistiblemente blanqueada el fin de semana anterior...
Otra vez, reto, a la Dirección, esperar que me vayan a buscar y la Directora exhibiéndole a Martita "el mural" que había pintado la nena. Y nuevamente, costo de la pintura a cargo del bolsillo de mi viejo.
Moraleja: despierten a la artista y no al monstruo! :P
miércoles, 16 de julio de 2008
Isidora

Oriunda de Pergamino, de apellido Mansilla, tuvo tres hijos Blanca (mi abuela), Mecha y Juan.
Los tres de padres distintos (liberal la bisabuelita o ligera de cascos? :) ). Los tres llevaron su apellido, encontró la paz a su vida sentimental cuando conoció a Don José (cuidador de caballos y suplente de algún jockey cuando lo dejaban). La acompañó hasta su final, casi 100 años.
No estando bien de salud, mi abuela Blanca la trajo a vivir a Olivos con ella. Fué complicado, no se adaptó a estar sin las gallinas y los chanchos, sentada sin hacer nada.Falleció cuando faltaban dos meses para que naciera Romi, sino hubiera sido tatarabuela, y podríamos tener la foto con las cinco generaciones de mujeres.
Me encantaba su pelo largo y blanco, al que con suma paciencia ella peinaba todos los días y se hacía una trenza y luego un rodete.
Cuándo voy a la peluquería y veo a las señoras mayores que tienen el pelo cortito y se lo arman todas iguales (porque????), yo pienso: voy a ser una vieja chota pero voy a seguir teniendo el pelo largo y me acuerdo de la "abuela Isidora"...
domingo, 6 de julio de 2008
La Televisión que alguna vez miramos...
Cuándo era chica para prender la tele había que cumplir con una serie de requisitos:
- Tener los deberes terminados
- Haberse portado bien
- Pedir permiso para prenderla!
Cuándo era chica miraba esto:
La televisión Infantil de los ´70
Cuántas de estas cosas generacionales comparto con los que me leen?
Seguramente muchas.
domingo, 29 de junio de 2008
Niní Marshall - Catita
"¿Sabe ande asistimo anoche? A un concierto -cuenta Catita o mejor dicho la señorita Catalina Pizzafrola-. Salió un melenudo y se puso a aporrear el piano, que yo pensaba: 'Dale nomá... ¡Cómo sevé que el piano no es tuyo! Si te agarra Jacobo Fisher...' Porque el piano tenía el monograma del dueño: Jacobo Fisher".
Cartel de Catita, Cándida y Loli, personajes de Niní Marshall, compartiendo cartel con Juan Carlos Thorry.
Cuentan sus memorias, aparecidas en 1985, que la fuente de inspiración para la composición de Catita fueron las chicas que se juntaban en la puerta de la radio a la espera de Juan Carlos Thorry, por entonces su compañero en ese medio. "Eran muchachas chismosas, encantadoras y meteretas. Decían 'voy de Fulana', vestían de mal gusto y en forma extravagante", con estola de zorro y sombrero. El nacimiento de Catita fue algo casual y anecdótico, resultó de una broma más a su compañero de trabajo. Una vez, Niní se presentó delante de Juan Carlos Thorry y le dijo: "¿No me daría un utógrafo, diga? Yo que tanto lo amiro. ¡Ande ...sea bueno, déale!" . Y es que Catita deja su ignorancia de manifiesto cuando pregunta: "¿lo qué?" y tiene actitud de 'sabelotodo'. Sin embargo, es una mujer solidaria, "no es mala" dijo Niní, "es criticona, y al criticar dice maldades"
Para elaborar a Catita recurrió a las fuentes, por eso se paseaba en colectivo, iba de compras a los mercados especialmente para encontrarse a una de esas chicas, que luego las seguía incluso hasta la casa.
Niní definió a su personaje como "la expresión cabal del quiero y no puedo". Pero aquí no todo el mundo está de acuerdo con la definición que dio Niní de su creación. Para el escritor y filósofo Abel Posadas "el quiero y no puedo" se contradice, "en realidad es quiero, puedo, hago lo que se me antoja y no le tengo miedo al ridículo".
Emilio Córdoba, dueño de la tienda "La piedad" le propuso auspiciar, en la radio, algún personaje nuevo. Ella y Thorry le presentaron a Catita. Al escucharla, Córdoba se divirtió mucho, pero se negó a dar el auspicio. "Si nosotros promocionamos a Catita, pierdo a mis clientes. ¡Son todas iguales a ella!". Finalmente su debut radial fue el 21 de mayo de 1937.
Catita es una dama - Niní Marshall - 1956
viernes, 13 de junio de 2008
Sobre Padres y Progenitores
Por eso al respecto, tengo las siguientes consideraciones:
No se es Padre por el solo hecho de:
¤ Procrear un hijo
¤ Dar el apellido
¤ Pasar una cuota alimentaria
Padre es el que:
¤ Te da un reto pero te aconseja
¤ Te da un sopapo pero no una paliza
¤ Te marca los errores sin humillarte
¤ Se alegra con tus aciertos
¤ Sufre con tus equivocaciones
¤ Sigue sintiendo que sos un chico aunque ya pases los cuarenta
¤ Logra pasar la dura prueba que es lograr conservar nuestra admiración y respeto con el paso de los años
¤ Siente que sos su continuación en la vida, aunque no te haya procreado
Por esto y algunas cosas más que no vienen al caso, vaya mi mayor saludo para los que tienen los cojones bien puestos para poder ser PADRES y no simples progenitores.
Para quienes ya no lo tienen, va mi deseo que tengan el mejor recuerdo todo el año, no sólo un domingo.
Para los que aún no lo son, siempre recuerden: procrear es un acto sexual, ser padre es un acto de amor.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Mi primer auto
lunes, 17 de marzo de 2008
El Jardín de Infantes
Harta de soportarme mi mamá consultó con el pediatra y le recomendó que me llevara al jardín de infantes, no había salitas de 3 ni de 2 ni jardines maternales, una sala para todos y el preescolar no era obligatorio. Tenía tan sólo 3 añitos y unos meses y esta carita angelical.
Cuenta la leyenda que el día tan esperado me dejé sacar las fotos y con esa misma sonrisa, me arranqué todos los botones del guardapolvo en un ataque de histeria (cuidado hombres, esto reflejaría prematuramente rasgos de mi personalidad). Mi madre, más terca que yo, me cosió los botones y me llevó tarde pero lo mismo.
Para mi desagrado cuando llegué nadie lloraba (será que yo era una adelantada? porque ahora no hay jardín donde los niños no lloren!) La maestra, una santa, quería que me sentara en esa gran alfombra donde reposaban con cara de chicos buenos todos los demás. Con mi mejor cara de orto, la miré y no me senté, obviamente había dejado de llorar porque no me gustaba que se rieran de mí, entonces no tuve mejor idea que hacer todo lo que la maestra hacía, ella se sentaba, yo también, ella iba hasta el armario y yo iba atrás de ella, todo esto con cara de enojada y sin emitir palabra! Puedo recordar con exactitud esa escena, era patética!
Y la letra de una canción vieja que me identifica mucho, la cantaba Marilina Ross:
Miro esa chiquita parecida a mí,
moños para volar y delantal,
tenía otra nariz y un aire familiar
de sol vasco francés y dolor sin curar.
Otra adolescente, parecida a mí,
grande en ese disfraz medio andaluz,
tenía vocación de santa o domador,
de actriz para jugar al llanto y al amor.
Mirenme a los ojos, aquí estoy abierta en dos,
quieranme como soy, así soy yo.
Vos y tu locura parecida a mí,
la foto en negativo de los dos,
busqué la del bebé, mi nombre de mamá,
ampliada y a color, quedó sin revelar...
Miro a esta persona parecida a mí,
tantas veces tratando de vivir,
me asusta la vejez, la foto del final,
el gesto de morir, que no podré mirar.
Mirenme a los ojos, aquí estoy abierta en dos,
quieranme como soy, así soy yo...





