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martes, 14 de julio de 2009

Meme Literario

martes, 14 de julio de 2009 15
Mi amigo Artus, me pasó un meme literario. Cómo debo reconocer que ando bastante vaga con el blog, lo adopté con gusto. A excepción que no voy a pasarlo a nadie, no me gusta comprometer a otros bloggers a realizarlo, el que guste que lo lleve.

Consiste en elegir el primer libro que se tiene a mano, abrirlo en la página 161 y copiar la 5º frase completa que allí aparece.
Tengo en mi mesa de luz tres libros: Rayuela de Cortázar (voy por la quinta lectura) / La Bruja de Portobello de Coelho (me atrapó al principio pero no lo puedo terminar) y uno más light que fué el elegido para reírme un rato.

No es la 5º frase, ya que en esa página no hay frases sino un listado que transcribo.

Monólogo de una mina sola
Valeria Schapira

Cosas que no deben pedirse a los Santos


  • Novio
  • Bajar de peso
  • Que se muera tu jefe/jefa
  • Aumento de sueldo
  • Que se detengan las patas de gallo
  • Que no se caigan las tetas
  • Que retroceda la celulitis
  • Que un hombre cambie
  • Que un hombre sea sensible
  • Un hombre

martes, 2 de junio de 2009

Aventurarse

martes, 2 de junio de 2009 19
Se puede afirmar, sin temor a la indignación de los sabios, que en los tiempos que corren es cada vez más improbable tropezar con la aventura.
Lo imprevisto, lo extraño, lo misterioso no sucede nunca.
Curiosamente, parecen existir muchísimas personas con espíritu aventurero. Todos los días conversa uno con señores que desean vivamente una vida más interesante y un teatro de acontecimientos más rico y más amplio.
...
Siendo la seguridad un valor cuya admiración se promueve de continuo, es inevitable que la mayor parte del esfuerzo tecnológico que se realiza esté destinado a evitar sucesos imprevistos. Las cerraduras Yale, los despertadores, los semáforos, las píldoras anticonceptivas, las alarmas, los preservativos, los cierres de cremallera, las agendas, los paracaídas. Todos estos inventos alejan el sobresalto.
Naturalmente, siempre queda alguna grieta como para que se introduzca lo extraordinario. Pero no es suficiente. Para demostrarlo, vale la pena una sencilla experiencia: pidamos a nuestros conocidos que refieran los hechos más curiosos que han vivido. Los resultados serán entre aburridos y penosos.
...
El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro.
...
Pero la realidad, aun cuando ha sido capaz de depararnos empresas tan absurdas como las que investigan mercados o gestionan transferencias de automóviles, no nos ha brindado una Agencia de Aventuras.
¿Qué puede hacerse entonces?
Pues hay que actuar. No podemos pensar que las aventuras vendrán a nosotros. De nada sirve esperar lo imprevisto mirando vidrieras o sentados en el umbral. Es necesario que uno mismo provoque sucesos extraordinarios.

Fragmento de Instrucciones para buscar aventuras - El libro del fantasma - Alejandro Dolina

Y uds. que piensan? Son capaces de provocar sucesos extraordinarios o diferentes o distintos en sus vidas?
La ven pasar cuál desfile delante de sus ojos?
Viven quejándose por la rutina o tratan de despabilarse?
Qué hacemos por nosotros mismos para cambiar el rumbo?

No creo que hagan falta grandes despliegues, soy una convencida que con poco se puede hacer mucho.

lunes, 30 de marzo de 2009

Quiero...

lunes, 30 de marzo de 2009 7
Poema X

Quiero un amor de todos los instantes,
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para despues del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquél de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el dificil momento del silencio.

JULIA PRILUTZKY FARNY

jueves, 1 de enero de 2009

Conservación de los recuerdos

jueves, 1 de enero de 2009 17

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma:
Luego de fijado el recuerdo
con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.»

Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y
silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Historias de cronopios y de famas
Julio Cortázar

Me reconozco cronopio...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Sos mi aleph

miércoles, 17 de septiembre de 2008 23
Hoy quiero recordar este libro y a esa persona que me introdujo en la lectura de Borges de una manera muy romántica: me dijo que era "su aleph". Quedé muda, pero no por la emoción del piropo recibido, sino por no saber cuál era el significado. Me lo simplificó en tres palabras: "sos mi todo", y al día siguiente me regalo mi primer libro de Borges. La acción transcurre en una casona de la calle Garay, y yo vivía en el departamento de Garay que a pesar de los dolores de cabeza, me dió infinitas satisfacciones.

"Sentí un confuso malestar, que traté de atribuir a la rigidez, y no a la operación de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano memoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad.
Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de américa, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Sentí infinita veneración, infinita lástima."

jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuentos en verso para chicos perversos...

jueves, 4 de septiembre de 2008 19

La Cenicienta

<<¡Si ya nos la sabemos dememoria!>>,
diréis. Y, sin embargo, de
esta historia tenéis una versión
falsificada, rosada, tonta, cursi,
azucarada, que alguien con la mollera
un poco rancia consideró mejor para la
infancia…

El lío se organiza en el momento en que
las Hermanastras de este cuento se
marchan a Palacio y la pequeña se
queda en la bodega a partir leña.
Allí entre ratones llora y gruta,
golpea la pared, se desgañita:
<<¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!
¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!>>.
Y así hasta que por fin asoma el Hada
por el encierro en el que está su ahijada.
<<¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
¿Por qué gritas así?
¿Tan mala vida te dan esas lechuzas?>>.
<<¡Frita estoy porque ellas van al baile y yo no voy!>>.
La chica patalea furibunda:
<<¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
zapatos de charol, sortija, broche,
pendientes de coral, pantys de seda
y aromas de Paris para que pueda
enamorar al Príncipe en seguida
con mi belleza fina y distinguida!>>.
Y dicho y hecho, al
punto Cenicienta, en menos de tiempo
del que aquí se cuenta, se personó en
Palacio, en plena disco, dejando a sus
rivales hechas cisco.

Con Cecy bailó el Príncipe rocks miles
tomándola en sus brazos varoniles y ella
se le abrazó con tal vigor que allí perdió
su Alteza su valor, y mientras la miró no
fue posible que le dijera cosa inteligible.
Al dar las doce Ceny pensó: Nena, cómo no corras, la hemos hecho buena,
y el Príncipe gritó:
<<¡No me abandones!>>, mientras se le agarraba
a los riñones, y ella tirando y él hecho
un pelmazo hasta que el traje se hizo
mil pedazos. La pobre se escapó medio
en camisa, pero perdió un zapato con la
prisa. El Príncipe, embobado, lo tomó y
ante la Corte entera declaró:
<<¡La dueña del pie que entre en el zapato
será mi dulce esposa, o yo me mato!>>.
Después, como era un poco
despistado, dejó en una bandeja el
chanclo amado. Una Hermanastra dijo:
<<¡Esta es la mía!>>, y, en vista de
que nadie la veía, pescó el zapato, lo
tiró al retrete y lo escamoteó en un
periquete. En su lugar,
disimuladamente, dejó su zapatilla
maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
por la ciudad con toda ligereza en busca
de la dueña de la prenda. De casa en
casa fue, de tienda en tienda, e hicieron
cola muchas damiselas sin resultado.
Aquella vil chinela. Incómoda, pestífera
y chotuna, no le sentaba bien a dama
alguna. Así hasta que fue el turno de la
casa de Cenicienta…
<<¡Pasa, Alteza, pasa!>>, dijeron las perversas
Hermanastras y, tras guiñar un ojo a la
Madrastra, se puso la de más cara de
cerdo su propia zapatilla en el pie
izquierdo. El Príncipe dio un grito,
horrorizado, pero ella gritó más:
<<¡Ha entrado! ¡Ha entrado! ¡Seré tu dulce esposa!>>.
<<¡Un cuerno frito!>>.
<<¡Has dado tu palabra, Principito, precioso mío!>>.
<<¿Si? –rugió su Alteza. – ¡Ordeno que le corten la cabeza!>>.
Se la cortaron de un único
tajo y el Príncipe se dijo: Buen trabajo, así no está tan fea.
De inmediato gritó la otra Hermanastra:
<<¡Mi zapato! ¡Dejad que lo pruebe!>>.
<<¡Prueba esto!>>, bramó
su Alteza Real con muy mal gesto y,
echando mano de su
real espada le descocorotó de una
estocada; cayó la cabezota en la
moqueta, dio un par de botes y se
quedó quieta…
En la cocina Cenicienta estaba
quitándoles las vainas a unas habas
cuando escuchó los botes –pam, pam,
pam– del coco de su hermana en el
zaguán, así que se asomó desde la
puerta y preguntó: <<¿Tan pronto y ya despierta?>>.
El Príncipe dio un salto:
<<¡Otro melón!>>, y a Ceny le dio un
vuelco el corazón.
<<¡Caray! –pensó– ¡Qué bárbara su alteza!
Con ese yo no me juego la cabeza…
¡Pero si esta completamente loco!>>.
Y cuando gritó el Príncipe:
<<¡Ese coco! ¡Cortádselo ahora mismo!>>,
en la cocina brilló la vara del Hada Madrina.
<<¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
que tus deseos corren de mi cuenta!>>.
<<¡Hada Madrina –suplicó la ahijada–,
no quiero ya ni príncipes ni nada
que pueda parecérseles!
Ya he sido Princesa por un día.
Ahora te pido quizás algo más difícil e infrecuente:
un compañero honrado y buena gente.
¿Podrás encontrar uno para mí,
Madrina amada? Yo lo quiero así…>>
Y en menos tiempo del que aquí se
cuenta se descubrió de pronto
Cenicienta a salvo de su Príncipe y
casada con un señor que hacia
mermelada. Y, como fueron ambos
felices, nos dieron con el tarro en las narices.

Roald Dahl

martes, 26 de agosto de 2008

Del amor, del no amor y de otras cosas más...

martes, 26 de agosto de 2008 14

El libro del no amor


20 años despues

Prefacio
Hace veinte años, en el despertar adolescente de mi vida, pensaba que nada era más importante que el amor.
Desde entonces, viví para hallarlo.
Al principio, como un bebé acostado en su cuna boca arriba, pensaba que el mundo sólo era un
techo blanco y cuadrado.
Cuando logré sentarme, descubrí que alrededor pasaban otras personas y más cosas.
Cuando logré gatear, llegué hasta una puerta que me ocultaba otro mundo que sucedía afuera. Cuando logré incorporarme, la abrí con la esperanza de encontrar una vida que me gustase más que la que había conocido hasta entonces.
Pero lo que viví, ni me gustó, ni lo quise.
El amor era sufrimiento, dolor, angustia, esclavitud, indiferencia, posesión, dependencia, mentiras, vanidad, competencia y un implacable destino de soledad.
Entonces pensé que el amor no era lo más importante:
La gente se amaba con un amor que destruía.
Durante los siguientes quince años, investigué sus mecanismos y me convertí en un sicoterapeuta.
Hace unos años decidí volver al cuarto y encerrarme; bajé las persianas, encendí la luz de la
lámpara y me monté los lentes sobre la nariz en una actitud que consideré definitiva. Había fracasado.

Un día, vino a mi consultorio una mujer con ese sello del sufrimiento en el rostro, que había visto en tantos rostros, durante tantos años.
La única técnica que utilicé fue no utilizar ninguna.
Pasé largas horas a su lado sin hablar, sin tocarla.
Pedía a Dios que me ayudara, para ayudarla. Una mañana levantó la cabeza y, mirándome a los ojos, me dijo:
- Sufro porque no sé amar.
Jamás había escuchado esa frase. Por primera vez alguien confesaba que no amaba. Todos quienes conocí habían sido víctimas del amor, incluso yo.
Entonces comprendí que el amor que proclamábamos era un amor falso.
Pero ¿cómo diferenciar el falso del verdadero? Y ella dijo simplemente:
- El amor no es sufrimiento. "Eso" que hace sufrir no es amor.
Me sentí tan fresco como hace veinte años, lleno de esperanza, porque había comprendido. Hubiese querido correr por las calles y gritarlo:
"Lo que pasó es que ¡no amé!... ¡no amé! ¡no amé! ¡no amé!"
Este libro es un breviario del amor que he conocido:
El amor falso e impostor... el no amor.


Algunas de las frases que componen el libro:


Fueron infelices parados y sentados... y no
saben por qué no son felices acostados.

"Puedo vivir sola,
pero me encanta vivir contigo."

"Sin tí no puedo vivir"
(Ni conmigo, ní sin mí,
Lo que tú no puedes es vivir contigo).

"¡Sin tí, me muero!"
(Cómo se puede amar, cuándo a
uno lo confunden con un frasco de suero).

"¡Me mataré sí me abandonas!"
(Y si no te abandono me matarás a mí).

Nada es tan malo, si me hace bien.
Nada es tan bueno, si me hace mal.
El amor es bueno, no puede hacer mal.
Si me hace mal, entonces no es amor.

Autor: Hugo Finkelstein

domingo, 3 de agosto de 2008

El libro de Dilbert - Algunos modelos de empresas

domingo, 3 de agosto de 2008 14
Para empezar la semana con un poco de crítica...

Algunos modelos de empresas

Aspectos fundamentales

Eche un vistazo a su empresa y vea cuántas actividades se encuentran por lo menos a un nivel de distancia de algo que pueda mejorar la efectividad de su gente o la calidad del producto que fabrican (cuando me refiero a "producto", doy a entender con ello toda la experiencia del producto desde la perspectiva del cliente, incluida la entrega, la imagen y la distribución).

Cualquier actividad que se encuentre alejada un nivel de su gente o de su producto, fracasará en último término o dará muy poco beneficio. No le parecerá así mientras la haga, pero se trata de una pauta que se repite de forma persistente.

Resulta difícil definir qué quiero decir al hablar de hallarse "un nivel alejado", pero usted lo sabrá en cuanto lo vea. Algunos ejemplos le servirán de ayuda:


  • Si está preparando un código para un nuevo programa de software, eso es algo fundamental, porque con ello estará mejorando el producto. Pero si lo que hace es crear una política acerca de cómo preparar programas de software, se encontrará alejado un nivel del propósito fundamental.

  • Si pone a prueba una forma mejor de montar un producto, eso es un aspecto fundamental. Pero si actúa con un equipo de trabajo para desarrollar un sistema de sugerencias, probablemente estará actuando a un nivel de distancia de ese aspecto fundamental.
  • Si habla con un cliente, eso es fundamental. Si habla sobre los clientes, probablemente estará a un nivel alejado de lo fundamental.
  • Si participa en alguna de las cosas que se incluyen a continuación, estará alejado un nivel de los aspectos fundamentales de su empresa, y nadie le echará de menos si es abducido por los alienígenas.

No Fundamental
  • Ferias de calidad Equipo de mejora de procesos
  • Comité de reconocimiento
  • Encuesta de satisfacción de empleados
  • ISO 9000
  • Estándares
  • Políticas de mejoras
  • Reorganización
  • Proceso presupuestario
  • Redacción de declaraciones de visión
  • Redacción de declaraciones de objetivos
  • Redacción de una "lista de equipos aprobados"
Toda esa clase de actividades son irresistibles. Se puede plantear una discusión convincente sobre cada una de ellas. No se podría dirigir una empresa, por ejemplo, sin un proceso presupuestario. No estoy sugiriendo con ello que lo intente. Pero creo que puede centrar más su energía en los aspectos fundamentales (la gente y el producto).


El libro de Dilbert - Scott Adams

miércoles, 30 de julio de 2008

Lo que saben las mujeres ¿inteligentes?...

miércoles, 30 de julio de 2008 9
Inspirada en este post de eMe, decidí revolver mi biblioteca basura y me encontré con este libro. Para escribir semejantes aseveraciones no hizo falta una persona, sino DOS!
Steven Carter y Julia Sokol se dedicaron a exprimir sus neuronas y escribir allá por los `90 el siguiente librito de bolsillo:
"Lo que saben las mujeres inteligentes"
Ahorre sufrimientos y aprenda de la experiencia de otras mujeres a vivir, amar y relacionarse con sabiduría.
Personalmente, no aprendí nada. No recuerdo la sensación o impresión que tuve al leerlo, pero al ojearlo hoy para hacer este post me reí bastante y no entiendo todavía cómo lo conservo. Debe ser porque tengo un particular amor por los libros desde chica y es muy difícil que alguno termine en la basura.
Para muestra vayan algunos ejemplos y mi modesta opinión:
Las mujeres inteligentes saben que...
Dios creó las citas para que las mujeres puedan descubrir las características negativas de un hombre antes de involucrarse con él, no después.
Dios que no tiene ni ha tenido nada que hacer se ocupa personalmente de nosotras! Pero se le olvidó un detalle: que ellos muestren esas características negativas de entrada... por favor, a quién se le ocurre que alguien en pleno plan de seducción vaya a decir: tengo un carácter de mierda, pasarnos la lista de sus enfermedades, o declararse abiertamente celoso, mitómano, bígamo...
Cómodo, agradable, aburrido y prosaico son todos calificativos comunes de una vida y una relación normales (?) ; son el tipo de adjetivos que una mujer inteligente quiere en su vida.
Aburrido???? Prosaico???? Cómodo????
Las obsesiones pueden, y de hecho lo hacen, provocar dolores de cabeza, malestares grastrointestinales, palpitaciones, ataques de ansiedad, canas y arrugas.
Claro y también lunares, verrugas, várices, caída del cabello y de los dientes. Tengo que replantearme algo porque de un tiempo a esta parte las canas me aparecen con mayor frecuencia...
La primera cena en un restaurante es más que una comida; es un microcosmos de lo que sería la vida con esa persona.
Esto es un capítulo aparte, dónde nos dan las siguientes recomendaciones textuales, sí, TEXTUALES:
Antes de comenzar a fantasear sobre una vida de comidas (obvio, nada de vida en común, vida sexual, vida plena, no no no no, vida de Doña Petrona querida!), debes pensar dos veces en:
  • cualquier hombre que seduce a todo lo que se le pone por delante, incluyendo la camarera o el camarero. Si seduce al camarero preocupáte, pero si empieza a intentar seducir a la mesa, las sillas o el florero, decíle que vas al toillete y huí despavorida!
  • cualquier hombre que come todo con las manos.
  • cualquier hombre que no come nada con las manos. ¿En qué quedamos?, igualmente por las dudas si come el pancito con cuchillo y tenedor desconfíale...
  • cualquier hombre que calcula lo que te toca pagar con una calculadura. Obvio chiquita! Sí hace la cuenta con birome sobre una servilleta de papel demuestra que tiene dotes de matemático...
  • cualquier hombre que se tira ketchup en el cabello. Si es mayonesa o salsa golf o mostaza todo bien eh?
  • cualquier hombre que come su comida y la mitad de la tuya. Sin palabras...
  • cualquier hombre que mira la carta y comienza a hablar en exceso de sus miedos respecto de: el botulismo, los gusanos, los pesticidas, los herbicidas, el aluminio o el plomo. Sí, huí es un plomo...
  • cualquier hombre que demuestra un inadecuado interés sexual durante la cena. ¿Cuál es el interés sexual adecuado?
  • cualquier hombre que cambia de mesa más de una vez. Bueno, si se desocupó justo la mesa que les gustaba cuando entraron todo bien, pero sí te tiene de mesa en mesa cuál juego de rayuela desconfia...
  • cualquier hombre que molesta al camarero. Estamos grandes, cómo le va a meter el dedo en la oreja o en la nariz! Y menos que menos que le pellizque el trasero...
  • cualquier hombre que no mezcla grupos de alimentos porque está tratando de llevar un estilo de vida más sano. Noooo, de ninguna manera, si quiere ser más sano que se quede sólo, pensálo dos veces...

En conclusión, hay libros que subestiman a los hombres y a las mujeres. Si una mujer inteligente tiene que saber este tipo de cosas, prefiero ser estúpida!!!

Cosas raras de este libro: no tiene índice, ni indica a qué se dedican sus autores (sí, no me lo digan, a escribir estupideces ya me dí cuenta).

lunes, 23 de junio de 2008

Pero, me escuchas? Te estoy hablando...

lunes, 23 de junio de 2008 37

Por diferentes motivos (válidos o no), los hombres no son tan expresivos, locuaces o comunicativos como las mujeres. Obviamente que me refiero a los sentimientos, las emociones. Ese hombre al cuál le cuesta una enormidad decirnos o poner en palabras lo que siente, puede ser el más locuaz en todo el resto de los terrenos en los que se mueve.
Debo reconocer que las mujeres a veces somos excesivamente charlatanas, interpretativas, y derramamos verborragia.
Por suerte esta tendencia está revocándose en las nuevas generaciones (de hombres, porque las de mujeres vienen igual o peor que nosotras!).
Mientras que los hombres suelen "cerrarse", las mujeres disfrutamos de hablar, de la conversación como fin y no como medio para obtener una mayor información o expresarnos mejor.
A la mayoría de los hombres les cuesta mucho entender algunas actitudes radicalmente cambiantes que tenemos, pero al igual que sucede con el habla, son precisamente estas contradicciones otro de los aspectos que forman parte también de nuestras cualidades femeninas.
Pero en definitiva, más allá de todo lo que podamos debatir al respecto, nunca los vamos a poder cambiar, tal vez sí les ganemos por insistencia o por cansancio, porque seguramente va a ser más sencillo que ellos nos terminen contándo algo que nosotras nos dejemos de hablar!

lunes, 16 de junio de 2008

Enciclopedia Universal del Verso

lunes, 16 de junio de 2008 8
Mitos sobre los gatos

¤ Los gatos caen siempre de pie
Verdad: aunque los gatos instintivamente caigan primero sobre sus patas y puedan sobrevivir a caídas desde lugares altos, también pueden sufrir algunas lesiones o roturas de huesos. Su sistema de equilibrio es distinto del de los humanos. La respuesta a un empujón o una caída, en cualquier ser vivo, se origina en unos receptores ubicados en el oído y conectados con el cerebelo. Cuando alguien empuja a una persona, el cuerpo produce automáticamente un movimiento de desaceleración que evita el desequilibrio. En el caso de los gatos este mecanismo receptor está más desarrollado y, frente a cualquier movimiento brusco, lo lleva a compensarlo con movimientos horizontales y verticales que le devuelven la posición normal de "patas para abajo" en forma casi instantánea.
¿Esto sucede con todos los felinos? Hasta el cierre de esta edición los experimentos consistentes en dar vuelta un leopardo y observar como cae han sido insuficientes para trazar un patrón, y los testigos que sobrevivieron se niegan a hablar del punto.
Respecto de los gatos que visten minifalda, su equilibrio se origina en la cuenta bancaria.
¤ Los gatos deben tomar leche todos los días
A la mayoría les gusta, pero no la necesitan si están bien alimentados. Tomar mucha leche puede causarles diarrea.
¤ Los gatos castrados suben de peso
Como las personas, los gatos engordan si comen mucho y se ejercitan poco. En general, las personas deciden castrar a sus gatos a una edad en la que el metabolismo ha disminuido su ritmo y necesitan menos comida. Si el gato sigue comiendo lo mismo, probablemente engorde. De todos modos, el exceso de peso no será un inconveniente si el gato castrado se presenta a un casting como cantante lírico.
¤ Los gatos se curan solos lamiéndose las heridas
Falso: esto puede alargar el proceso de cicatrización y producirle más daño a la herida. La costumbre de lamerse puede obedecer, también, a egolatría felina.
¤ Los gatos no pueden tener rabia
La mayoría de los mamíferos de sangre caliente, incluyéndo gatos, murciélagos, zorrinos y hurones pueden tener rabia. Vacune a su murciélago periódicamente.
¤ Los gatos pueden contagiar a una mujer embarazada
Si el gato tiene toxoplasmosis, puede contagiar a las personas a traves de sus heces, y causar serios problemas a bebés en gestación. Pero esto se evita simplemente no tomando contacto con el inodoro del gato, a menos que éste haya tirado la cadena.

Fragmento de "Enciclopedia Universal del Verso"

martes, 27 de mayo de 2008

Aprender (es de Borges?)

martes, 27 de mayo de 2008 15
Este poema es atribuido a Borges (no me consta), pero me gusta y lo comparto.
Porque mi vida tiene muchas cosas buenas, y una de esas es poder compartir...


Aprender

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y que uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno
realmente es fuerte,
Y que con cada adiós, uno aprende.

-Jorge Luis Borges-

domingo, 20 de abril de 2008

La llave de la felicidad

domingo, 20 de abril de 2008 18
Mafalda por Quino®

Para reflexionar un rato: cuántos modelos de llaves existen?, uno por cada uno de nosotros?, en realidad, existe la llave de la felicidad?

Personalmente creo que la felicidad está compuesta por momentos, es la suma de salud, buenas compañías, afectos, amor, trabajo y todo lo demás que quieran agregarle. Es muy difícil (vaya a saber uno porque) que todos estos factores se conjuguen al unísono, entonces, me pregunto: seríamos completamente felices? Probablemente no, los seres humanos somos tan complejos (bueno, al menos yo!), que seguramente le estaríamos buscando la quinta pata al gato.

martes, 15 de abril de 2008

El arte de dar

martes, 15 de abril de 2008 24
Hoy reflexionaba con alguien sobre la capacidad de dar, en lo que a la pareja se refiere, y recordé un libro que hace años tengo olvidado: El arte de amar, de ahí este fragmento:

"Sin embargo, la esfera más importante del dar no es la de las cosas materiales, sino el dominio de lo específicamente humano. ¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por sí una dicha exquisita. Pero, al dar, no puede dejar de llevar a la vida algo en la otra persona, y eso que nace a la vida se refleja a su vez sobre ella; cuando da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da en cambio. Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado. Algo nace en el acto de dar, y las dos personas involucradas se sienten agradecidas a la vida que nace para ambas. En lo que toca específicamente al amor, eso significa: el amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.
Apenas si es necesario destacar el hecho de que la capacidad de amar como acto de dar depende del desarrollo caracterológico de la persona. Presupone el logro de una orientación predominantemente productiva, en la que la persona ha superado la dependencia, la omnipotencia narcisista, el deseo de explotar a los demás, o de acumular, y ha adquirido fe en sus propios poderes humanos y coraje para confiar en su capacidad para alcanzar el logro de sus fines. En la misma medida en que carece de tales cualidades, tiene miedo de darse, y, por tanto, de amar. Además del elemento de dar, el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor. Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento."
El arte de amar - Erich Fromm
 
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