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martes, 26 de agosto de 2008

Del amor, del no amor y de otras cosas más...

martes, 26 de agosto de 2008 14

El libro del no amor


20 años despues

Prefacio
Hace veinte años, en el despertar adolescente de mi vida, pensaba que nada era más importante que el amor.
Desde entonces, viví para hallarlo.
Al principio, como un bebé acostado en su cuna boca arriba, pensaba que el mundo sólo era un
techo blanco y cuadrado.
Cuando logré sentarme, descubrí que alrededor pasaban otras personas y más cosas.
Cuando logré gatear, llegué hasta una puerta que me ocultaba otro mundo que sucedía afuera. Cuando logré incorporarme, la abrí con la esperanza de encontrar una vida que me gustase más que la que había conocido hasta entonces.
Pero lo que viví, ni me gustó, ni lo quise.
El amor era sufrimiento, dolor, angustia, esclavitud, indiferencia, posesión, dependencia, mentiras, vanidad, competencia y un implacable destino de soledad.
Entonces pensé que el amor no era lo más importante:
La gente se amaba con un amor que destruía.
Durante los siguientes quince años, investigué sus mecanismos y me convertí en un sicoterapeuta.
Hace unos años decidí volver al cuarto y encerrarme; bajé las persianas, encendí la luz de la
lámpara y me monté los lentes sobre la nariz en una actitud que consideré definitiva. Había fracasado.

Un día, vino a mi consultorio una mujer con ese sello del sufrimiento en el rostro, que había visto en tantos rostros, durante tantos años.
La única técnica que utilicé fue no utilizar ninguna.
Pasé largas horas a su lado sin hablar, sin tocarla.
Pedía a Dios que me ayudara, para ayudarla. Una mañana levantó la cabeza y, mirándome a los ojos, me dijo:
- Sufro porque no sé amar.
Jamás había escuchado esa frase. Por primera vez alguien confesaba que no amaba. Todos quienes conocí habían sido víctimas del amor, incluso yo.
Entonces comprendí que el amor que proclamábamos era un amor falso.
Pero ¿cómo diferenciar el falso del verdadero? Y ella dijo simplemente:
- El amor no es sufrimiento. "Eso" que hace sufrir no es amor.
Me sentí tan fresco como hace veinte años, lleno de esperanza, porque había comprendido. Hubiese querido correr por las calles y gritarlo:
"Lo que pasó es que ¡no amé!... ¡no amé! ¡no amé! ¡no amé!"
Este libro es un breviario del amor que he conocido:
El amor falso e impostor... el no amor.


Algunas de las frases que componen el libro:


Fueron infelices parados y sentados... y no
saben por qué no son felices acostados.

"Puedo vivir sola,
pero me encanta vivir contigo."

"Sin tí no puedo vivir"
(Ni conmigo, ní sin mí,
Lo que tú no puedes es vivir contigo).

"¡Sin tí, me muero!"
(Cómo se puede amar, cuándo a
uno lo confunden con un frasco de suero).

"¡Me mataré sí me abandonas!"
(Y si no te abandono me matarás a mí).

Nada es tan malo, si me hace bien.
Nada es tan bueno, si me hace mal.
El amor es bueno, no puede hacer mal.
Si me hace mal, entonces no es amor.

Autor: Hugo Finkelstein

lunes, 18 de agosto de 2008

Peluquería de hombres

lunes, 18 de agosto de 2008 20

Entre todas las joyitas que adquirí en mi vida sentimental, tuve un novio peluquero. Sí ustedes pensaran que copado! te hacía la tintura, te cortaba el pelo, no gastabas en peluquería... No, de ninguna manera el era peluquero de hombres, de caballeros, de señores. No, no, no, tampoco me hacía pelo y barba (mal pensados).
La pelu estaba muy bien ubicada en Las Cañitas, una onda muy retro, muy "Don Mateo", y un par de veces por semana yo iba a buscarlo para después salir. Mientras él terminaba de atender a sus clientes, yo me quedaba observando muy calladita, ese mundo tan masculino...
El lugar en sí derrochaba "masculinidad". Cuadros, fotos, banderines del club de sus amores (San Lorenzo) y minas en bolas asomando desde almanaques onda gomería de cuarta, para leer no había Caras, ni Para Tí, ni Gente, tenías Hombres, Play Boy, Muy Interesante y publicaciones de Carreras.
Tenía una fiel clientela, algunos conocidos pero innombrables, la mayoría gente mayor que no toleraba ir a una peluquería "unisex" y menos (mucho menos) que les lavaran la cabeza antes de cortarles el cabello.

Señores, yo, eu, Viviuska, les digo: SON PA-TE-TI-COS!!!!!!

Si les quedan cuatro pelos locos alrededor del casco, no pueden pedir: No me cortes mucho, la última vez se te fue la mano!!!!!!!! Por suerte para mí, me sentaba detrás de un mostrador dónde estaba la caja, que tenía una escalera directa a un sótano, al cuál ante situaciones como ésta, bajaba corriendo a cagarme de risa.
Lo más horroroso o cómico o tragi-cómico, era ver, como él, sólo se limitaba a hacer "ruido" con la tijera sin cortar un sólo pelo!!!!!! Y ellos o uds. señores, se iban chochos y felices de la vida abonando un corte de pelo que podría haberlo realizado hasta un manco!!!!!
Por eso les recomiendo, cuándo vayan a la peluquería de hombres, esas que tanto buscan muchos porque se sienten más cómodos, cuándo se levanten, miren al piso para ver cuánto pelo le cortaron!!!!!
No parezco una "chica Sofovich"???!!!
Quise ser Alelí y no me dejaron!!!!!!

viernes, 15 de agosto de 2008

Final del Juego Capítulo V

viernes, 15 de agosto de 2008 14
Habíamos quedado en que tanto despliegue era demasiado...

Los pasos siguientes fueron comisaría, denuncia (a nadie obviamente), y la continuación de una película de terror.
El comisario nos dijo claramente: -Por el accionar, son detectives privados, típico de esposo/a despechado/a...
Mi ex-marido no sólo no tenía los medios, sino tampoco la inteligencia (sin subestimarlo) para realizar semejante jugada.
Siguieron meses de anónimos, llamadas teléfonicas, apariciones de su ex-mujer en mi departamento (con juego de llaves en mano incluído pensando que no había nadie), y nada, pero nada, pudo separarnos.
Aunque convivíamos a los sobresaltos por los miedos fuímos felices, el había cambiado de trabajo, yo la seguía remando, y estábamos por mudarnos a un lugar más tranquilo, un bonito dúplex a estrenar en Liniers...
Entonces, nos tocaron dónde más dolía: nuestros hijos... Las amenazas llegaron a ellos y eso nos desbarrancó. En el medio quedaron un par de malos entendidos (sospechabamos hasta de nosotros mismos), un sabor amargo en la boca y un dolor en el alma insoportable...
El volvió a su casa para cuidar de su hijo, yo seguí cuidando a la mía cómo leona, y la relación se terminó.
Tardamos años en poder "despegarnos", sucumbía sin pensar ante cada llamado de él...
Cada vez que intentaba empezar de nuevo con alguien, misteriosa y mágicamente él aparecía, y mi relación ante su sola presencia se iba al carajo...
Hasta que un día, ante su insistencia en aparecer, hizo que pronunciara una frase (tal vez fatal pero liberadora), sin pensar demasiado: - A fin de año me vuelvo a casar...
Fue suficiente para que quisiera verme al día siguiente, arreglamos lugar y hora, nunca apareció...
Van a hacer cinco años, no supe más de él...
Y acá estoy, sin bajar los brazos, porque no me resigno a no ser feliz, a no volver a intentarlo, porque seguiré luchando (aunque ya no por imposibles) para ser feliz.
Y más allá de las desilusiones que quedan en el camino, vale la pena seguir intentándolo, y aunque ya no espero al príncipe azul les aseguro (sobre todo a las mujeres) que vale la pena luchar para "Ser feliz y no morir en el intento"...

miércoles, 9 de julio de 2008

Pesadilla - Capítulo IV

miércoles, 9 de julio de 2008 18
Y aquella mañana empezó nuestra historia. Descubrímos nuestros sentimientos, nuestros temores quedaron de lado y teníamos el coraje y el amor para llevarnos el mundo por delante …
Acordamos no mencionar la relación en el trabajo, pero fue difícil sostenerlo, conformábamos un buen equipo, éramos siempre consultados para la toma de decisiones y nos complementábamos de tal manera que con sólo mirarnos sabíamos lo que pensaba el otro y el Pelado era feliz…
Pero esa dicha iba a durar poco.
Ignoramos la primera señal de que algo no estaba en su lugar.
Estaba de viaje y cómo cada noche, hablábamos por teléfono:

El: Negra, estuve comprando unas cosas, cuándo las veas te van a encantar. Compré sábanas, un mantel el qué tenés es una porquería!, un stéreo para el auto y a que no sabés que le compré a la gorda???

Vivius: Estás loco? Dejáte de joder! Y si Romi te escucha que le decis gorda se va a enojar!

El: Le compré el Sega, sabés cómo vamos a jugar???? Bueno, escuchá, anotáte estos datos: ... , despaché todo por Transporte, el que está ahí en la calle Los Patos, mañana al mediodía hacete una escapada y anda a buscarlo.

Vivius: Bueno, veo cómo está todo en el laburo, si no se complica me tomo un taxi y lo dejo en el departamento.

Apenas corté, sonó nuevamente el teléfono, y mientras me reía pensando qué se había olvidado de decirme, escuché la primera señal: "-Cuídate, te estamos vigilando."

Era la voz de un hombre, sólo dijo eso y cortó. Me quedé con el auricular en la mano procesando lo que había escuchado. No faltaban los bromistas telefónicos, de todos modos bajé las persianas del departamento y traté de restarle importancia a la llamada.

Al mediodía siguiente fui a buscar la encomienda, cuándo salía del Transporte e iba a parar un taxi me interceptaron dos hombres aduciendo ser policías (estaban de civil), y me increparon para abrir la caja que llevaba, dijeron algo como que estaban investigando delitos de contrabando. Mi desconcierto no me permitió relacionar nada, les pedí que mostraran una identificación y sacaron una placa que no llegué ni a ver, me pidieron documentos y empecé a levantar el tono de voz tratando de llamar la atención de la gente que pasaba, tuve miedo, otra vez el miedo, pero al ver que la gente me empezaba a mirar fueron ellos los que me dijeron: está bien, está bien, circula…
Paré el primer taxi que ví, no quise ir al departamento por precaución, supuse que me seguirían, volví a la oficina mirando durante todo el trayecto hacia atrás...


Al día siguiente El llegó, le conté del llamado (le restó importancia), y de los supuestos policías. Trató de tranquilizarme explicándome que en realidad podía tratarse que estuvieran esperando a alguien y se hubieran confundido, que por qué motivo me iban a vigilar. Y en eso no se equivocaba, cargaba (como casi todo el mundo) con alguna cruz de mi pasado, pero ningún hecho que involucrara semejante despliegue.

No pasaron muchas semanas para que la sospecha se hiciera realidad, alguien se había presentado en el edificio tratando de averiguar sobre mí. Hablaron con la Portera y con el Encargado del Consorcio. La descripción coincidía, eran los mismos que tiempo atrás en plena calle me habían parado.
La pesadilla recién empezaba...

miércoles, 2 de julio de 2008

La cena - Capítulo III

miércoles, 2 de julio de 2008 35
Quedé muda, me daba bronca ese factor sorpresa que sabía utilizar tan bien, me dió rabia que diera por sentado que mi respuesta era un sí, y sin mediar palabra, anoté en un papel: Garay .... 8º D 21 hs.

Había recogido el guante, mi orgullo me jugó en contra. Mientras la hora corría, me pregunté mil veces que carajo estaba haciendo, porqué había aceptado, no eran comunes los celulares y menos los mensajes de texto sino seguramente esa cena no hubiera existido porque la hubiera cancelado con alguna excusa.
Llegó puntual, tocó el portero, tardé en bajar, antes de salir me miré al espejo y para darme valor me dije: "a lo hecho pecho!".


Fuímos a cenar a un lugar muy lindo que ya no existe, "Las Tejas" en una esquina de Av. Córdoba, hablamos mucho, de su hijo, de mi hija, me contó de su infancia, de su adolescencia, de su familia, nos reímos demasiado, reconocímos que había sido una discusión estúpida la que nos había distanciado, agradecí el gesto de la botella de champagne y entre cafés y cigarrillos emprendimos la vuelta.


Me llevó hasta la puerta de casa y ahí llegó el momento tan temído, cuándo nos despedíamos intentó besarme. A pesar de la situación, tuve el reflejo y la conciencia suficiente cómo para interponer mi mano entre nuestras bocas y decirle tal vez, lo peor que se le puede decir a un hombre en ese momento: "Disculpame, pero no te veo como a un hombre, sólo como a un amigo..."


No fué una venganza, no fué un histeriqueo, fué miedo. El estaba casado y si bien me había relatado las penurias de su matrimonio, no entraba en mi cabeza esa relación. No por falsos prejuicios, sino porque presentía (y no me equivocaba), que iba a ser un gran problema.
Debo reconocer que desde un principio me había atraido su personalidad, era avasallante y seductor (característica innata de cualquier persona dedicada a la comercialización), típico de buen vendedor que se precie de tal.


Después de aquel "desplante" su anterior deseo de venganza mutó al siguiente paso: llamar mi atención. No le costó demasiado, terminó de lograrlo cuando pasados unos cuántos meses me enteré de la noticia: -El se separó.
Cómo era de esperar la nueva me la dió el Pelado, mientras me lo decía con una sonrisa, mi respuesta era:-No le veo la gracia.
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Era una mañana fría, vacaciones de invierno nuevamente, mi hija con el padre, a punto de entrar a la ducha a bañarme, 7:00 de la mañana, suena el portero y con el mismo desparpajo de aquel viernes a la tarde escucho que me dicen:

-A qué hora se sirve el desayuno en este departamento? Traje medialunas...

jueves, 26 de junio de 2008

La botella de Champagne - Capítulo II

jueves, 26 de junio de 2008 13
Retomamos la historia que empezamos con la heladera en el departamento de Garay...

No tardé mucho en saber que la botella de champagne no había llegado a mi escritorio esa mañana sino la tarde anterior cuándo en la oficina no quedaba nadie. Quién la había dejado era la última persona que hubiera imaginado.
Los dos teníamos carácter fuerte y verborragia constante. Nos había distanciado una discusión tan estúpida como fuerte...

El (abriendo la puerta de la oficina desesperado): No hay más café!
Vivius (hasta las manos de laburo): Y prepará!
El: Se terminó, andá a comprar!
Vivius (con cara de orto y mirándolo de costado): Bueno, vení, sentáte acá, atendé el teléfono, completa las planillas, pasa los pedidos y yo voy...
El (enfurecido): Yo no estoy para eso!
Vivius (sin levantar la vista): Entonces salí por esa puerta, anda hasta la esquina, dobla a tu derecha media cuadra y vas a encontrar un almacén...

El portazo retumbó en mis oídos, en medio de los gritos escucho la voz del Pelado (nuestro Gerente) que decía: -Pero vos sos boludo? Cómo la voy a echar porque no quiso ir a comprar café?

A partir de ese momento nos la juramos, fuimos dos jugadores de ajedrez expectantes y calculadores de los movimientos del otro, esperábamos con paciencia el error, el paso en falso para rematar la jugada. No sabíamos que nos estábamos convirtiendo en dos piezas de un juego que nos costaría muy caro a nivel personal...
Fue el Pelado quien se ocupó de hacerme saber el orígen del regalo, ni lerdo ni perezoso, había olfateado esa adrenalina que se percibía cuándo estábamos juntos, y se convirtió en nuestro cómplice sin que nadie se lo pidiera...
Durante esa semana ensayé diferentes formas de decirle gracias, cómo al pasar, sin importancia, y desistí sabiendo que cómo estaba de viaje no lo vería hasta el lunes y ya pensaría el fin de semana cómo salir airosa de la situación.
Era viernes y estaba por irme, cuándo nadie lo esperaba llegó. Con total desparpajo apoyó su maletín sobre mi escritorio y usando ese factor sorpresa que tanto detestaba me dijo: -Cenamos esta noche? A qué hora te paso a buscar?

lunes, 23 de junio de 2008

Pero, me escuchas? Te estoy hablando...

lunes, 23 de junio de 2008 37

Por diferentes motivos (válidos o no), los hombres no son tan expresivos, locuaces o comunicativos como las mujeres. Obviamente que me refiero a los sentimientos, las emociones. Ese hombre al cuál le cuesta una enormidad decirnos o poner en palabras lo que siente, puede ser el más locuaz en todo el resto de los terrenos en los que se mueve.
Debo reconocer que las mujeres a veces somos excesivamente charlatanas, interpretativas, y derramamos verborragia.
Por suerte esta tendencia está revocándose en las nuevas generaciones (de hombres, porque las de mujeres vienen igual o peor que nosotras!).
Mientras que los hombres suelen "cerrarse", las mujeres disfrutamos de hablar, de la conversación como fin y no como medio para obtener una mayor información o expresarnos mejor.
A la mayoría de los hombres les cuesta mucho entender algunas actitudes radicalmente cambiantes que tenemos, pero al igual que sucede con el habla, son precisamente estas contradicciones otro de los aspectos que forman parte también de nuestras cualidades femeninas.
Pero en definitiva, más allá de todo lo que podamos debatir al respecto, nunca los vamos a poder cambiar, tal vez sí les ganemos por insistencia o por cansancio, porque seguramente va a ser más sencillo que ellos nos terminen contándo algo que nosotras nos dejemos de hablar!

viernes, 13 de junio de 2008

Sobre Padres y Progenitores

viernes, 13 de junio de 2008 18
El domingo se celebra, conmemora, festeja o como quieran llamarlo "El día del Padre". Cuándo uno crece va cambiando la perspectiva con respecto a algunas cosas, lo que al principio era el día de exhibir esas manualidades o regalitos que nos hacían hacer en la escuela, después mutó al día para reunirse y ver a la familia y por último terminó siendo un domingo como cualquier otro pero con fuertes tendencias "mercantilistas".

Por eso al respecto, tengo las siguientes consideraciones:

No se es Padre por el solo hecho de:

¤ Procrear un hijo

¤ Dar el apellido

¤ Pasar una cuota alimentaria

Padre es el que:

¤ Te da un reto pero te aconseja

¤ Te da un sopapo pero no una paliza

¤ Te marca los errores sin humillarte

¤ Se alegra con tus aciertos

¤ Sufre con tus equivocaciones

¤ Sigue sintiendo que sos un chico aunque ya pases los cuarenta

¤ Logra pasar la dura prueba que es lograr conservar nuestra admiración y respeto con el paso de los años

¤ Siente que sos su continuación en la vida, aunque no te haya procreado

Por esto y algunas cosas más que no vienen al caso, vaya mi mayor saludo para los que tienen los cojones bien puestos para poder ser PADRES y no simples progenitores.
Para quienes ya no lo tienen, va mi deseo que tengan el mejor recuerdo todo el año, no sólo un domingo.
Para los que aún no lo son, siempre recuerden: procrear es un acto sexual, ser padre es un acto de amor.

martes, 27 de mayo de 2008

Aprender (es de Borges?)

martes, 27 de mayo de 2008 15
Este poema es atribuido a Borges (no me consta), pero me gusta y lo comparto.
Porque mi vida tiene muchas cosas buenas, y una de esas es poder compartir...


Aprender

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y que uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno
realmente es fuerte,
Y que con cada adiós, uno aprende.

-Jorge Luis Borges-

martes, 22 de abril de 2008

El departamento de Garay y la Heladera-Capítulo I

martes, 22 de abril de 2008 59
La heladera llegó al departamento de Garay después de cobrar el aguinaldo y el adicional por haber estado trabajando todas las vacaciones de invierno, la compré en San Juan y Boedo, un sábado por la mañana. Arreglé día y horario para la entrega: martes al mediodía, así podía escaparme del trabajo (estaba cerca) y de paso aprovechar la ayuda de los muchachos del depósito que con la complicidad del Encargado la iban a subir por escalera hasta el bendito 8º D. Todo salió a la perfección, el flete respetó horario, no hubo complicaciones y alcanzó la hora de almuerzo para que cuando volviera esa noche a casa pudiera ponerla a funcionar.
Ese día llegué tarde pero feliz, ahí estaba vacía y en silencio, esperándome. La enchufé, me leí todo el manual de instrucciones y lo primero que hice fue llenar las cubeteras! Ya tendría tiempo el fin de semana para ir hasta Carrefour San Lorenzo (lugar que con el correr de los años terminó siendo mi super favorito), para hacer una compra y llenarla.
En el trabajo sabían de mis corridas, por mis salidas, por alguna conversación telefónica pescada al vuelo, por algún llamado, pero nunca por mí que mi nueva heladera iba a estar vacía hasta el sábado.
Al día siguiente llego a la oficina y me encuentro con una bolsa con un enorme moño sobre el escritorio y una tarjeta que decía (escrita a máquina): "Para que estrenes la heladera y no esté vacía hasta el sábado". Era muy loco todo, solía llegar primera, sin fijarme en lo que había me fuí oficina por oficina a ver quién había llegado, y como casi siempre, no había nadie.
Intrigada, volví y abrí la bolsa, era una botella de Champagne Extra Brut! La guardé, en ese momento no sospechaba quién podía haber sido, y preferí hacerme la idiota.
Sin que yo lo supiera, alguien seguía todos mis pasos...

 
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