Retomamos la historia que empezamos con la heladera en el departamento de Garay...
No tardé mucho en saber que la botella de champagne no había llegado a mi escritorio esa mañana sino la tarde anterior cuándo en la oficina no quedaba nadie. Quién la había dejado era la última persona que hubiera imaginado.
Los dos teníamos carácter fuerte y verborragia constante. Nos había distanciado una discusión tan estúpida como fuerte...
El (abriendo la puerta de la oficina desesperado): No hay más café!
Vivius (hasta las manos de laburo): Y prepará!
El: Se terminó, andá a comprar!
Vivius (con cara de orto y mirándolo de costado): Bueno, vení, sentáte acá, atendé el teléfono, completa las planillas, pasa los pedidos y yo voy...
El (enfurecido): Yo no estoy para eso!
Vivius (sin levantar la vista): Entonces salí por esa puerta, anda hasta la esquina, dobla a tu derecha media cuadra y vas a encontrar un almacén...
El portazo retumbó en mis oídos, en medio de los gritos escucho la voz del Pelado (nuestro Gerente) que decía: -Pero vos sos boludo? Cómo la voy a echar porque no quiso ir a comprar café?
A partir de ese momento nos la juramos, fuimos dos jugadores de ajedrez expectantes y calculadores de los movimientos del otro, esperábamos con paciencia el error, el paso en falso para rematar la jugada. No sabíamos que nos estábamos convirtiendo en dos piezas de un juego que nos costaría muy caro a nivel personal...
Fue el Pelado quien se ocupó de hacerme saber el orígen del regalo, ni lerdo ni perezoso, había olfateado esa adrenalina que se percibía cuándo estábamos juntos, y se convirtió en nuestro cómplice sin que nadie se lo pidiera...
Durante esa semana ensayé diferentes formas de decirle gracias, cómo al pasar, sin importancia, y desistí sabiendo que cómo estaba de viaje no lo vería hasta el lunes y ya pensaría el fin de semana cómo salir airosa de la situación.
Era viernes y estaba por irme, cuándo nadie lo esperaba llegó. Con total desparpajo apoyó su maletín sobre mi escritorio y usando ese factor sorpresa que tanto detestaba me dijo: -Cenamos esta noche? A qué hora te paso a buscar?
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jueves, 26 de junio de 2008
La botella de Champagne - Capítulo II
jueves, 26 de junio de 2008
13
martes, 24 de junio de 2008
Teléfono inalámbrico
martes, 24 de junio de 2008
14

Los teléfonos siempre fueron parte importante de mi vida laboral, tanto que durante un largo tiempo evité atender hasta el de casa. Por comodidad arreglé un inalámbrico, el cuál mi hija llevaba a cualquier rincón de la casa (sí, baño incluído) y atendía.
El problema empezaba cuando se iba a la casa de su abuela (mi ex suegra) y lo llevaba. Y bueno gente, casarse con el vecino tiene sus ventajas y desventajas según de que lado se lo mire...

El incremento de la factura era proporcional al tiempo que ella pasaba ahí, de la misma manera en que proporcionalmente mi vista se arruinaba por tenerla fija en la lucecita roja encendida eternamente en la base que quedaba en casa.
Sermones, razonamientos, largas charlas y amenazas a mi ex-marido, lograron que hicieran una contribución "voluntaria" al pago del mismo.
Pero no, el problema no había terminado. La pesadilla empezó cuando Barbarita (actual esposa de mi ex-cuñado) apareció en escena.
Adolescente molesta, inoportuna, irrespetuosa, guaranga y grosera (ahora sí me siento mejor, cómo liberada!), a quién sin importarle minutohoradiamomento llamaba para que le pasen el teléfono a su novio. Si bien mi hija se quejaba, era ella quien iba y venía tratando que no me diera cuenta.
Hasta que un sábado (de gloria), la atendí y se suscitó el siguiente diálogo:
Vivius (en plena depilación con cera): Hola
B de boba: Hola, habla Barby, me pasás con Pablo?
Vivius (te agarré pendeja!): No disculpame pero no te puedo pasar...
B de burra (con tonito altanero): y porque?
Vivius (con la cera enfriandose en la cara): porque no es teléfono público y me estoy depilando!
B de boluda total: Ahhhh, disculpame Vivi! y decime, tendrás para mucho?
Vivius (si te tengo adelante te surto): Mirá nena, mis tiempos los manejo yo y no jodás más!
tu tu tu tu tu tu tu tu tu tu
En ese mismo instante le saqué la batería al inalámbrico y volví a colocar el aparato fijo que hasta el día de hoy nos sigue acompañando.
lunes, 26 de mayo de 2008
La visita a Berta
lunes, 26 de mayo de 2008
7
Corrió mucha agua bajo el puente con respecto a este tema, por lo tanto, decidí apersonarme a realizar una inspección ocular del estado de mi ex-heladera (sepan entender que fueron muchos años), ya no es mi heladera, ahora la llaman "Berta".
Tratando de parecer lo más neutral posible llegué a la casa de eMe, previa visita acordada, el domingo por la tarde. Debo reconocer que el lugar donde está pareciera hecho a su medida, queda casi, casi, tan linda como cuándo estaba conmigo.
Superado el primer shock del reencuentro, nos ponemos con la Mala a chusmear a lo pavote. Me prepara un café (muy rico), pero esta bruja que escribe quería tomar mate (y qué puede suceder? eMe no tenía yerba!!!)
Mal pensados abstenerse, enseguida surgió la solución: Le pedimos al abuelito!!!!!
Cómo corresponde (nada de gritos desde el patio a la ventana), lo llamó por teléfono y le pidió. Al instante se escuchó una voz que decía: eMe, eMeeeee!!!! La loca se puso colorada y salió al patio, dónde se suscitó el siguiente diálogo:
Abuelito (gorrito con viscera): eMe, precisas yerba?
eMe: Sí, estoy con una amiga y quiere tomar mate.
Viviuska: Hola, cómo le va?
Abuelito (gorrito con viscera): Hola!
eMe: Ella es Viviuska, te acordás? Ella me mandó la Heladera!
Viviuska: Sí, yo soy la mamá de Berta!
En el medio de este "bullicio" apareció Irene (habíamos acordamos con eMe que precisabamos un testigo neutral que certificara el estado de Berta), quién con su voz y su risa suavecita se asomó al patio para terminar de comprobar que esto es verdad.
De pronto apareció una soguita con una bolsa y adentro venía el paquete de yerba!
Abuelito (gorrito con viscera): Acá está la yerba, no sé si les gustará esta marca.
Irene (saludando a dos manos hacia arriba): Holaaaaa, cómo le vaaaaaaaa????????????
Abuelito (gorrito con viscera): Bien, todo bien, gracias.
eMe: Bueno, nos vamos a tomar mate.
Irene (saludando a dos manos hacia arriba y preguntando por lo bajo cómo se llama Abuelito): Chau, chau!!!!!
Viviuska: Buenas tardes, y gracias por la yerba!
Abuelito (gorrito con viscera): Bueno, se pueden divertir pero hablando más bajo no? No se olviden de los vecinos!
Viviuska (glup!): Sí, claro, gracias, hasta luego!
Entramos al comedor y automáticamente eMe procedió a intentar repetir el intento de asfixia al cuál sometió al pobre Nene, y cerró todas las puertas y ventanas existentes. Zafamos porque entre tanto alboroto ya era tarde y taza, taza, cada cuál a su casa!!!!!
Tratando de parecer lo más neutral posible llegué a la casa de eMe, previa visita acordada, el domingo por la tarde. Debo reconocer que el lugar donde está pareciera hecho a su medida, queda casi, casi, tan linda como cuándo estaba conmigo.
Superado el primer shock del reencuentro, nos ponemos con la Mala a chusmear a lo pavote. Me prepara un café (muy rico), pero esta bruja que escribe quería tomar mate (y qué puede suceder? eMe no tenía yerba!!!)
Mal pensados abstenerse, enseguida surgió la solución: Le pedimos al abuelito!!!!!
Cómo corresponde (nada de gritos desde el patio a la ventana), lo llamó por teléfono y le pidió. Al instante se escuchó una voz que decía: eMe, eMeeeee!!!! La loca se puso colorada y salió al patio, dónde se suscitó el siguiente diálogo:
Abuelito (gorrito con viscera): eMe, precisas yerba?
eMe: Sí, estoy con una amiga y quiere tomar mate.
Viviuska: Hola, cómo le va?
Abuelito (gorrito con viscera): Hola!
eMe: Ella es Viviuska, te acordás? Ella me mandó la Heladera!
Viviuska: Sí, yo soy la mamá de Berta!
En el medio de este "bullicio" apareció Irene (habíamos acordamos con eMe que precisabamos un testigo neutral que certificara el estado de Berta), quién con su voz y su risa suavecita se asomó al patio para terminar de comprobar que esto es verdad.
De pronto apareció una soguita con una bolsa y adentro venía el paquete de yerba!
Abuelito (gorrito con viscera): Acá está la yerba, no sé si les gustará esta marca.
Irene (saludando a dos manos hacia arriba): Holaaaaa, cómo le vaaaaaaaa????????????
Abuelito (gorrito con viscera): Bien, todo bien, gracias.
eMe: Bueno, nos vamos a tomar mate.
Irene (saludando a dos manos hacia arriba y preguntando por lo bajo cómo se llama Abuelito): Chau, chau!!!!!
Viviuska: Buenas tardes, y gracias por la yerba!
Abuelito (gorrito con viscera): Bueno, se pueden divertir pero hablando más bajo no? No se olviden de los vecinos!
Viviuska (glup!): Sí, claro, gracias, hasta luego!
Entramos al comedor y automáticamente eMe procedió a intentar repetir el intento de asfixia al cuál sometió al pobre Nene, y cerró todas las puertas y ventanas existentes. Zafamos porque entre tanto alboroto ya era tarde y taza, taza, cada cuál a su casa!!!!!
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martes, 22 de abril de 2008
El departamento de Garay y la Heladera-Capítulo I
martes, 22 de abril de 2008
59
La heladera llegó al departamento de Garay después de cobrar el aguinaldo y el adicional por haber estado trabajando todas las vacaciones de invierno, la compré en San Juan y Boedo, un sábado por la mañana. Arreglé día y horario para la entrega: martes al mediodía, así podía escaparme del trabajo (estaba cerca) y de paso aprovechar la ayuda de los muchachos del depósito que con la complicidad del Encargado la iban a subir por escalera hasta el bendito 8º D. Todo salió a la perfección, el flete respetó horario, no hubo complicaciones y alcanzó la hora de almuerzo para que cuando volviera esa noche a casa pudiera ponerla a funcionar.
Ese día llegué tarde pero feliz, ahí estaba vacía y en silencio, esperándome. La enchufé, me leí todo el manual de instrucciones y lo primero que hice fue llenar las cubeteras! Ya tendría tiempo el fin de semana para ir hasta Carrefour San Lorenzo (lugar que con el correr de los años terminó siendo mi super favorito), para hacer una compra y llenarla.
En el trabajo sabían de mis corridas, por mis salidas, por alguna conversación telefónica pescada al vuelo, por algún llamado, pero nunca por mí que mi nueva heladera iba a estar vacía hasta el sábado.
Al día siguiente llego a la oficina y me encuentro con una bolsa con un enorme moño sobre el escritorio y una tarjeta que decía (escrita a máquina): "Para que estrenes la heladera y no esté vacía hasta el sábado". Era muy loco todo, solía llegar primera, sin fijarme en lo que había me fuí oficina por oficina a ver quién había llegado, y como casi siempre, no había nadie.
Intrigada, volví y abrí la bolsa, era una botella de Champagne Extra Brut! La guardé, en ese momento no sospechaba quién podía haber sido, y preferí hacerme la idiota.
Sin que yo lo supiera, alguien seguía todos mis pasos...
Ese día llegué tarde pero feliz, ahí estaba vacía y en silencio, esperándome. La enchufé, me leí todo el manual de instrucciones y lo primero que hice fue llenar las cubeteras! Ya tendría tiempo el fin de semana para ir hasta Carrefour San Lorenzo (lugar que con el correr de los años terminó siendo mi super favorito), para hacer una compra y llenarla.
En el trabajo sabían de mis corridas, por mis salidas, por alguna conversación telefónica pescada al vuelo, por algún llamado, pero nunca por mí que mi nueva heladera iba a estar vacía hasta el sábado.
Al día siguiente llego a la oficina y me encuentro con una bolsa con un enorme moño sobre el escritorio y una tarjeta que decía (escrita a máquina): "Para que estrenes la heladera y no esté vacía hasta el sábado". Era muy loco todo, solía llegar primera, sin fijarme en lo que había me fuí oficina por oficina a ver quién había llegado, y como casi siempre, no había nadie.
Intrigada, volví y abrí la bolsa, era una botella de Champagne Extra Brut! La guardé, en ese momento no sospechaba quién podía haber sido, y preferí hacerme la idiota.
Sin que yo lo supiera, alguien seguía todos mis pasos...
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martes, 8 de abril de 2008
Oda a mi Heladera
martes, 8 de abril de 2008
12
Dedicado a mi Heladera Peabody modelo ´93 que se quedó sin gas y fue reemplazada por una Gafa modelo ´08
Llena, vacía, a medias
también sin cable a tierra.
Con raros contenidos,
y con el freezer vacío.
A vos te honro Heladera,
porque estuviste conmigo
más que mi marido!!!
En el ´93 llegaste
y 15 años me aguantaste.
Ardua fue tu tarea,
a vos te honro Heladera!!!
Contuviste caviar, champagne,
y alguna vez azafrán.
La gloria conociste
cuando en Garay estuviste.
Hasta plata me guardaste,
cuando el uno a uno era,
mi escondite preferido:
la sagrada huevera.
Garay, Munro, Talar,
sin contar algún bulín,
si hasta te quise vender
en un raro berretín.
Nuevos horizontes te esperan,
te vas para Paternal,
ahí te han de cuidar,
y llenar mientras se pueda,
por eso te honro Heladera!
A vos te honro Heladera,
porque estuviste conmigo,
más que mi marido!!!
Autor: Viviuska
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