A mi derecha el dueño del nombre que titula este post y a quién le debo la mayor parte de mis penurias laborales diarias, a mi izquierda Sergio (operador de tráfico) que nunca pero nunca absolutamente nunca tiene los camiones en tiempo y forma, y en el medio mi diablillo que me insta a sacarmelos de encima. El problema principal es Roberto (i-responsable de depósito), nunca le coincide un stock aunque no haya tenido movimientos, todo lo que no encuentra está y lo que dice que está no aparece ni que lo tortures, si te dice que una entrega está demorada media hora calculále dos y si te dice que el cliente recibió la mercadería pedíle el remito firmado. Encima se ofende si lo ponés en su lugar y te corta el teléfono y yo parezco Nicolás Cabre en Son Amores...
Todos los perjudicados hemos estado haciendo una lista (breve pero eficaz) para lograr nuestro objetivo:
- Hacerlo transitar con el autoelevador unos diez kilometros por la Autopista del Sol en sentido contrario al tránsito.
- Pagarle a un suicida para que se inmole a su lado.
- Pegarle un cartel que diga: Disparen.
- Mandarlo a realizar una entrega personalizada en La Cava.
- Hacerlo subir a un contenedor casi vacío con la excusa de controlar algo, encerrarlo y mandar el tacho al puerto.
En fín, se aceptan ideas en modo de colaboración, no están contempladas la renuncia ni el despido (lamentablemente).
Lo que más me enerva: le dice a nuestro Jefe: - Jefe, Jefe, Vivi se enoja.......




