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martes, 5 de agosto de 2008

Roberrrrrrrrto, Roberrrrrrrrto...........

martes, 5 de agosto de 2008 16
A mi derecha el dueño del nombre que titula este post y a quién le debo la mayor parte de mis penurias laborales diarias, a mi izquierda Sergio (operador de tráfico) que nunca pero nunca absolutamente nunca tiene los camiones en tiempo y forma, y en el medio mi diablillo que me insta a sacarmelos de encima.
El problema principal es Roberto (i-responsable de depósito), nunca le coincide un stock aunque no haya tenido movimientos, todo lo que no encuentra está y lo que dice que está no aparece ni que lo tortures, si te dice que una entrega está demorada media hora calculále dos y si te dice que el cliente recibió la mercadería pedíle el remito firmado. Encima se ofende si lo ponés en su lugar y te corta el teléfono y yo parezco Nicolás Cabre en Son Amores...
Todos los perjudicados hemos estado haciendo una lista (breve pero eficaz) para lograr nuestro objetivo:


  • Hacerlo transitar con el autoelevador unos diez kilometros por la Autopista del Sol en sentido contrario al tránsito.

  • Pagarle a un suicida para que se inmole a su lado.

  • Pegarle un cartel que diga: Disparen.

  • Mandarlo a realizar una entrega personalizada en La Cava.

  • Hacerlo subir a un contenedor casi vacío con la excusa de controlar algo, encerrarlo y mandar el tacho al puerto.

En fín, se aceptan ideas en modo de colaboración, no están contempladas la renuncia ni el despido (lamentablemente).


Lo que más me enerva: le dice a nuestro Jefe: - Jefe, Jefe, Vivi se enoja.......

martes, 24 de junio de 2008

Teléfono inalámbrico

martes, 24 de junio de 2008 14

Los teléfonos siempre fueron parte importante de mi vida laboral, tanto que durante un largo tiempo evité atender hasta el de casa. Por comodidad arreglé un inalámbrico, el cuál mi hija llevaba a cualquier rincón de la casa (sí, baño incluído) y atendía.
El problema empezaba cuando se iba a la casa de su abuela (mi ex suegra) y lo llevaba. Y bueno gente, casarse con el vecino tiene sus ventajas y desventajas según de que lado se lo mire...
El incremento de la factura era proporcional al tiempo que ella pasaba ahí, de la misma manera en que proporcionalmente mi vista se arruinaba por tenerla fija en la lucecita roja encendida eternamente en la base que quedaba en casa.
Sermones, razonamientos, largas charlas y amenazas a mi ex-marido, lograron que hicieran una contribución "voluntaria" al pago del mismo.
Pero no, el problema no había terminado. La pesadilla empezó cuando Barbarita (actual esposa de mi ex-cuñado) apareció en escena.
Adolescente molesta, inoportuna, irrespetuosa, guaranga y grosera (ahora sí me siento mejor, cómo liberada!), a quién sin importarle minutohoradiamomento llamaba para que le pasen el teléfono a su novio. Si bien mi hija se quejaba, era ella quien iba y venía tratando que no me diera cuenta.

Hasta que un sábado (de gloria), la atendí y se suscitó el siguiente diálogo:

Vivius (en plena depilación con cera): Hola

B de boba: Hola, habla Barby, me pasás con Pablo?

Vivius (te agarré pendeja!): No disculpame pero no te puedo pasar...

B de burra (con tonito altanero): y porque?

Vivius (con la cera enfriandose en la cara): porque no es teléfono público y me estoy depilando!

B de boluda total: Ahhhh, disculpame Vivi! y decime, tendrás para mucho?

Vivius (si te tengo adelante te surto): Mirá nena, mis tiempos los manejo yo y no jodás más!

tu tu tu tu tu tu tu tu tu tu

En ese mismo instante le saqué la batería al inalámbrico y volví a colocar el aparato fijo que hasta el día de hoy nos sigue acompañando.

miércoles, 18 de junio de 2008

Anochecer de un día estupidizado

miércoles, 18 de junio de 2008 10

Tengo (cómo casi todo el mundo) días buenos y malos, días tranquilos y complicados, días felices y tristes, pero el de hoy fue un día en el cuál se conjugaron todos los factores: día malo, complicado, triste y para rematarla (cómo si fuera la frutilla del postre) todos, pero todos, absolutamente todos los estúpidos que andan sueltos por los lugares que suelo frecuentar (sin distinción de sexo), me los tuve que cruzar.
Me sentí como un gran imán humano que captaba toda la idiotez que anda dando vueltas.
Por momentos también me sentí estúpida.
Así fué que al llegar a casa, busqué consuelo en las cosas que me hacen bien (al menos en las que uno tiene a mano todos los días!) y más relajada me río de este día impresentable y transcribo unas líneas de Paul Tabori:

Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal. Hacen el papel del tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlos sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez equivale a la bienaventuranza.
Y cuando empezamos a creer que una ligera dosis de estupidez no es cosa tan temible, nos damos cuenta que, en el trascurso de la historia humana, la estupidez ha aparecido siempre en dosis abundantes y mortales. Una ligera proporción de estupidez es tan improbable como un ligero embarazo.
Más aún, las consecuencias de la estupidez no sólo son cómicas sino también trágicas. Son reideras, pero ahí concluye su utilidad. En realidad, sus consecuencias negativas a todos influyen, y no sólo a quienes la padecen. El mismo factor que antaño ha determinado persecuciones y guerras, puede ser la causa de la catástrofe definitiva en el futuro.
Pero encaremos el problema con optimismo. Acabando con la raza humana, la estupidez acabaría también con la propia estupidez. Y ése es un resultado que la sabiduría nunca supo alcanzar.
La estupidez es, en considerable proporción, el pecado de omisión, la perezosa y a menudo voluntaria negativa a utilizar lo que la Naturaleza nos ha dado, o la tendencia a utilizarlo erróneamente.
Debemos subrayar, aunque parezca una perogrullada, que conocimiento y sabiduría no son conceptos
idénticos, ni necesariamente coexistentes. Hay hombres estúpidos que poseen amplios conocimientos; en realidad, la extraordinaria abundancia de conocimientos a menudo disimula la estúpidez, mientras que la sabiduría de un individuo puede ser evidente a pesar de su ignorancia...
 
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