En los últimos días se generó un revuelo por las declaraciones de Susana Giménez. Análisis, interpretación, desarrollo y hasta la sintaxis fueron discutidas. Esto no pasa cuándo lo mismo dice la familia de alguna de las tantas víctimas que tenemos a diario por la violencia y la inseguridad. Esa gente no puede llamar a conferencia de prensa, no tiene espacios en los medios y generalmente suele estar sumida en el dolor por la pérdida del ser querido. Más allá de todo lo criticable que pueda tener la figura de Susana, hay una realidad indiscutible: expresó lo que muchos piensan, lo que muchos callan, lo que pocos comentan. Vengo escuchando en conversaciones más a menudo hablar sobre la pena de muerte, no es algo que me agrade, no es algo que comparta, seguramente no moligera el delito (cómo dijo el Ministro Fernández), pero me pregunto ¿por qué nos vamos a los extremos? Porque somos argentinos y opinólogos, seguramente. Me preocupa como a todos la inseguridad, las violaciones, los reincidentes, la falta de un sistema carcelario que reforme, pero más me preocupa no ver proyectos, leyes, debates, sobre cómo corregir los problemas de fondo, las soluciones de momento sólo tapan agujeros, son precisamente momentáneas. Realmente como ciudadana no se me ocurre que puedo hacer y eso me pone "de la nuca", me supera. Alguno me dirá: "elegí mejor a tus gobernantes", es probable, pero aunque parezca una utopía, espero que llegue el día en que los apellidos de antaño no se repitan en las boletas.
Desde hace más de diez días estoy como en un sopor: No aguanto más los correos que me hablan del amor!
Ganáte una luna de miel, Te regalo un mini spa, Anotáte con tu pareja, Vení ya a festejar.
Maldito día marketinero el catorce de febrero
Levanto mi vista al cielo y con un grito suplico: -Si a vos Cupido te agarro no abrís nunca más el pico!
Una nube tapa el sol y el cielo se oscurece: de pronto ante mis ojos EsCupido que aparece.
Pendejito ángel desnudo con flecha y arco en la mano y todos los presentes se quedan hipnotizados.
Yo no lo puedo creer -Qué tenes en esa flecha? -No se te ocurra acercarte porque te arranco las mechas.
EsCupido, EsCupido, no paran de gritar, mientras el bobo se ríe yo lo quiero agarrar.
Maldito día marketinero el catorce de febrero
Sé que muchos pensarán que yo hablo por despecho, no se equivoquen señores a mí mucho mal me ha hecho.
Cada vez que esa flecha este enano disparó, no sólo no le acertó, sino que le erró fiero, y esta bruja con el sombrero malabares debió hacer para poder entender que le vió a ese galán que al poco tiempo resultó no ser más que un charlatán.
EsCupido te lo advierto si querés seguir flechando una orden va marchando para ver al oculista, hasta que no tengás anteojos no me incluyas en tu lista!
Estoy escuchando a Sabina y tomando una copa de champagne, ¿me acompañas?...
Quería contarte que te vi, yo iba en el 15 a trabajar, no era un buen día, llegaba tarde, hacía dos meses que estaba ahí, y entre refunfuños y molesta por el tráfico que avanzaba a paso de hombre, levanté la vista y te vi. Estabas en el Corsa, mirabas un edificio de oficinas en esa esquina, esos segundos me parecieron eternos, el corazón me latió hasta la taquicardia. No lo podía creer, que hacías ahí, después de un año y medio sin saber de vos, a escasas cuadras de mi nuevo trabajo... Pensé en bajarme, pero ese maldito (hoy tal vez bendito) segundo de cordura me detuvo.
La dualidad que reina en mí me permitió cumplir con mi trabajo y mantener mi cabeza enmarañada todo el bendito día, quería llegar a casa para contarle a mi vieja que te había visto, que estaba segura, que eras vos...
A las dos semanas pusieron un cartel en ese edificio, y oh causalidad! era la empresa dónde habías trabajado los últimos años.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
Gordito, yo nunca supe que un mes después te ibas a morir, nunca imaginé que alguien, algo, el destino, Dios, Buda, Mahoma, o el Chapulín Colorado me estaba dando esa posibilidad de verte por última vez… Tan cerca y tan lejos.
Vos sabes que hubiera querido ser yo quien hablara con tu mamá, pero no pude, por eso le pedí a mi hermano que la llame, porque sin saberlo lo presentí, porque sin saberlo lo soñé, porque esa maldita-bendita conexión que siempre nos unió me lo hizo presentir. Tardé dos años en encontrarte, pero acá estoy, incondicional, como siempre.
Decime algo, cómo carajos te fuiste a morir una mañana soleada de domingo?, y encima un día del niño? No, Negro, así no, así no vale. Me dijiste una vez que te gustaría morirte en mis brazos, desnudo, después de haber hecho el amor…
Gordito, hoy es 03 de Enero del 2009 y me llevó dos horas y tres colectivos llegar hasta acá, yo ya vi este paredón en un sueño que tuve hace unos meses, decime porque no me esperaste? Sabés? Hubiese preferido encontrarte casado de nuevo y con cinco críos que debajo de este horroroso pasto prolijamente cuidado y esta placa de mármol que tiene tu nombre y la fecha en que naciste y moriste, ni una cruz, ni un q.e.p.d., ni una flor…
Gordito, no sé si voy a volver, esto es como una película con un mal final, nunca voy a volver a ser la misma persona, nunca…
Te amo,
Tu Negra
Quiero agradecer a todos los que me escribieron vía mail para saber porque mi blog estaba sin acceso. A todos los que me contuvieron en este momento y respetaron mi silencio.
Este es el final sin retorno de “La Botella de Champagne”, una historia real, mi historia de amor, con final infeliz.
Luis falleció el 13/08/06, lo vi desde el colectivo en Julio del 2006 cuál si hubiera sido una señal, tenía 45 años, era sano, se levantó una mañana de domingo y sin poder decir ni Buendía cayó muerto al piso…
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra». Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.»
Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
Brindemos. Brindemos todo lo que podamos brindar. Brindemos por brindar. Brindémonos. Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar. Que cada uno brinde su aporte. Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; que los comerciantes brinden mejores precios; que la escuela brinde herramientas que sirvan; que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo. Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; que los pronósticos no brinden fantasía; que los hospitales públicos brinden la mejor atención; que las empresas privatizadas brinden mejores servicios. Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; que los alumnos se brinden ayuda entre ellos. Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; que la televisión brinde algo más. Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, alimento a los subalimentados. Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños. Que la industria brinde trabajo bien remunerado. Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia. Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura. Que los libros brinden libertad. Que los libreros brinden ofertas. Que la historia brinde lecciones. Que la naturaleza nos brinde sus disculpas; que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza. Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos. Que las personas se brinden confianza; que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados. Que a nadie le falte un festejante con quien brindar. Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas. Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Ultimo Mundo; que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo. Que haya más brindados y menos blindados. Que brindar por la paz sea más que una frase hecha. Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras. Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra. Que los soldados brinden en sus casas con sus familias. Que la familia brinde un lugar para ser feliz. Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad. Que todo el mundo brinde. Que cada uno brinde su aporte. Brindemos. Brindemos todo lo que podamos brindar. Brindémonos. Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor. Brindemos un futuro. Brindemos, que todas las Noches pueden ser Buenas, si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar. Nadie nos quita lo brindado.
Señores Padres, abuelos, tíos, hermanos mayores y parentela cercana, es mi deber advertirles de los efectos colaterales, los daños neurológicos y las posteriores reacciones adversas que se producen a lo largo de la vida de un inocente niño al cuál le hacen creer en ese gordo panzón vestido de rojo.
Si no me creen, observen esta terrible foto:
Este es el más crudo testimonio de lo que puede suceder. Cuándo supe la verdad me dediqué a la bebida...
Feliz Navidad para todos!!!!! Jojojojojojojojo!!!!!!
Esta es una lista de cosas que voy a hacer. Serán a corto, mediano o largo plazo, pero me juré no morirme sin realizarlas. Así que hay Viviuska para rato.
Conocer las Cataratas del Iguazú
Volar en parapente
Tirarme en paracaídas
Obtener mi título universitario (sin comprarlo obviamente)
Hablar inglés decentemente
Irme de vacaciones en carpa (acompañada por alguien que sepa, nunca fuí ni de campamento)
Volver al Sur pero sola (no, no hablo de la plata, berazategui, quilmes)
Ir a una terminal de micros, sacar un pasaje de ida y tomarme unos días sin fecha de regreso
Leer nuevamente el libro "Jane Eyre"
Volver a enamorarme
Quién guste puede contar que le gustaría hacer y sino digan en cuáles de estas locuras me acompañarían.
Diciembre suele ser para mí gusto personal un mes fatal, ese mes en que a uno se le cae encima la estantería, el año entero, el calendario, las vacaciones, las fiestas, el calor...
Debe ser por la edad (dicen que los años no vienen solos), que este mes 12 del calendario me está molestando sobremanera.
Mi espíritu navideño es nulo (circunstancia que acarreo de mis años juveniles), no puedo contener la risa con las propagandas y las fotos de un Santa Claus aggiornado a nuestras altas temperaturas veraniegas transpirando la gota gorda.
Me cuesta no abrir mi bocota cuándo en esta época empezas a escuchar a las madres extorsionadoras decir a sus hijos: -Si no te portas bien Papá Noel no te va a traer nada!!!
Por eso me uno a este manifiesto:
La fábrica de Papá Noel en Finlandia contamina y ayuda al Calentamiento Global
El tal Santa Claus explota a los duendes sometiéndolos a situaciones laborales infrahumanas
Los Reyes Magos son una verdadera tradición navideña. Papá Noel es una costumbre impuesta
Los renos no vuelan, los camellos sí andan. Basta ya de estafas
Los Reyes Magos son un ejemplo de multirracialidad e integración
Los Reyes están en forma. El Gordo es un mal ejemplo dietético para la juventud
Los Reyes siguen una estrella. Papá Noel sigue el olor del dinero.
Me casé enamorada... enamorada del bebé que llevaba en mi panza.
No quería casarme, sí convivir, pero no casamiento, no iglesia, no civil, no fiesta, no papeles...
Decisión difícil de sostener cuándo se tienen diecisiete años y se es menor de edad...
A mi alrededor todo organizaron, todo orquestaron, todo consiguieron, en menos de un mes todo estaba listo.
Vestido de novia y zapatos prestados, fecha en el civil, turno en la iglesia y fiesta en casa.
Fotógrafo, peluquera, torta ramo e invitaciones.
Se "lavo el honor" con una gran puesta en escena, un teatro, una mentira, una farsa.
Se tapó con comida y bebida lo que se hubiera evitado con un diálogo, con sólo escuchar o al menos preguntar que era lo que quería.
Hasta el auto que me llevó a la iglesia era detestable (un maldito Falcon verde) acondicionado para la ocasión.
Un cura que era Capellán y una fiesta que no recuerdo (llamémosle memoria selectiva) salvo por las fotos que me devuelven momentos puntuales.
El único recuerdo claro que tengo es un final de fiesta con un flamante marido llendo a su "noche de bodas" en medio de una crisis de llanto por extrañar a su mamá y a su hermanito...
En ese preciso instante, el monstruo que vive en mí, que ya venía gestándose sin que yo lo supiera, comenzó a cobrar vida...