Después de mucha insistencia de un ex para tomar un café, accedí. No había ningún tipo de intención encubierta de volver ni nada por el estilo, era un encuentro de dos personas que tuvieron una relación de cinco años que se terminó de buena forma y hacía dos que no se veían.
Entonces, se preguntarán, por qué la insistencia?
Porque como Viviuska Boluska escucha, comprende, entiende, aconseja y te dice las cosas aunque no te gusten, tal vez ella (o sea yo), lo podía ayudar a entender qué hacer con su actual relación que lleva casi un año y tuvo una crisis.
Escuché preguntas de esta naturaleza:
- ¿Por qué no me llama?
- ¿Por qué no me contesta el mensaje de texto?
- ¿En su lugar vos que harías?
- ¿Vos cómo mujer qué opinas?
- No la integro, no la puedo llevar a mi casa.
- Mi familia no la acepta, siempre la comparan con vos! (lola por vos, por tu vieja y por tu hermana!)
- Extraño la cama con ella, nunca me pasó algo igual. (La reputamadre, es necesario que me lo digas?)
- No tengo con quién hablarlo, vos sos la única que me puede ayudar. (Pagáte un psicólogo, comprate un perro o fabricate un amigo!)
Hice aseveraciones de la siguiente naturaleza:
- Sí vos y yo hubiéramos tenido este tipo de charlas, tan adultas, íntimas y abiertas, en su momento, tal vez, hubieramos podido hacer algo por nuestra relación. (Tomá!)
- Bueno, si estás tan desesperado, qué haces acá tomando un café conmigo? Subíte al auto y andá a buscarla! (Hacete cargo de lo que decís!)
- Ahhhh, tiene cuatro pibes? Y bueno, macho, si la querés realmente la aceptás con lo que viene!
- Bueno, flaco, qué tengas éxitos! (Y olvidáte que haya próxima vez!)
Cuándo comiencen la colecta para hacerme el monumento, por favor me avisan, yo quiero colaborar.


