- nos quedamos hablando solos, aunque estuvieramos acompañados.
- no terminamos la frase porque pensamos que no valía la pena.
- no dijimos lo que pensábamos para no generar un conflicto.
- nos dimos cuenta que para hablar ya era tarde.
- modificamos las palabras para no herir al otro.
Esto es aplicable a todo tipo de relaciones humanas, no solamente a parejas, sino a familia, amigos, trabajo...

Y Sendra es un capo!

